A un año de la apertura celular, ¿están todos contentos?
Han pasado doce meses desde que por primera vez los costarricenses pudieron comprar una línea celular a una compañía que no fuese el monopolio estatal al que estuvimos acostumbrados por años.
El cambio se dio después de una gran discusión en un contexto más amplio, el de la aprobación o rechazo del Tratado de Libre Comercio entre Costa Rica, Centroamérica y Estados Unidos. El punto culminante de esa discusión fue la celebración de un referendo en que por una pequeña diferencia los costarricenses lo aprobaron.
Hemos vivido muchos cambios. Con pocas semanas de que las compañías privadas comenzaran a ofrecer sus servicios ya se notó un fuerte empujón en el uso de Internet móvil y la penetración celular superó el 100%. A los meses, ya era notable que todo había cambiado y que, como reportamos en aquel momento, las filas interminables para tener una línea eran cosa del pasado (afortunadamente...).
Aunque más cambios vendrán en el corto y mediano plazo, es bueno hacer un balance. Muchos tuvimos claro que el mercado costarricense no era un mercado común y corriente y que había ciertas características que se debían tomar muy en cuenta a la hora de abordarlo, como por ejemplo, su sed de tecnología, el nivel de información que maneja, la exigencia que hace por recibir lo que le ofrecen y el nivel de gasto dispuesto a hacer por un terminal (¿recuerdan cuando al ICE se le quedaron los iPhone más baratos que comenzó a vender en diciembre pasado?). También influiría (y sigue influyendo) la lucha ideológica detrás del TLC.
Hoy, el ICE reafirma lo que ha dicho los últimos meses: que mantiene su fuerte posición dominante porque cambió, porque se dio cuenta que el cliente es lo más importante. El ICE viejo, el que conocimos por años, habría vivido una desbandada de clientes en cuestión de meses. Lo mejor que pueden hacer ahora es seguir mejorando pues, según las declaraciones de Jaime Palermo, visualizan que la llegada de la portabilidad numérica favorecerá de manera no despreciable la salida de clientes.
Mientras tanto, en la acera de las compañías privadas, tenemos a dos empresas un tanto sorprendidas.
Claro indica que el tico se aparta del consumidor centroamericano promedio y lo acerca más al europeo. El nivel de sorpresa que haya podido vivir Claro no parece despreciable si recordamos que en mayo pasado removieron a su cabeza en el país para nombrar un nuevo gerente. Tampoco se puede pasar por alto la queja de que en otros países sí pueden subsidiar teléfonos porque venden modelos que funcionan solo en su red, algo que en Costa Rica, afortunadamente, agrego yo, es prohibido.
Segundo, vemos a un Movistar también soprendido, pero con un tono más positivo. Dicen que les gusta que los ticos seamos exigentes. Destacan el alto consumo de datos que estamos realizando y remarcan su deseo de que la portabilidad numérica, el derecho a llevarse el número sin importar el operador, sea una realidad.
Ahora todos nos conocemos mejor. Claro y Movistar ya lograron presentarse entre los ticos y nosotros nos hemos acostumbrado poco a poco a pensar en planes y paquetes y no solo en una tarifa básica y un excedente, por ejemplo. También confirmamos que el ICE tiene capacidad de adaptación y de mostrar una cara más amable a quien pone el dinero. Hemos visto cómo crece la cobertura y hemos oído a amigos y familiares hablar de su experiencia con planes u operadores que no hayamos probado.
Sin embargo, varios cambios que influirán más en esta evolución están cercanos: el cobro de Internet por descarga y no por velocidad ya ha sido aprobado para el sistema prepago, mientras que la portabilidad numérica podría estar a la vuelta de la esquina.
Aunque el proceso no ha sido perfecto y todos los actores (regulador, operadores y clientes) han criticado algo en algún momento, los cambios de este primer año muestran que el consumidor se ha visto favorecido. Comenzamos ahora la etapa de consolidación de esta apertura. Suerte a todos.