Este año, los zapatos cerrados y semicerrados se perfilan como una alternativa a las tradicionales sandalias altas. El calzado en tonos metálicos –plateado, dorado o bronce– es el preferido para los bailes de graduación, pues tiene la ventaja de que combina con cantidad de colores de vestidos.
El de la foto es de Moussel y cuesta ¢35.000.
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