Cámaras de velocidad

Polémicos dispositivos de tránsito

Reportaje
Santiago Manzanal
Fotografía
PRISCILLA MORA

Tránsito listo para multar conductores con ayuda de cámaras

01/01/2010

Doce cámaras distribuidas en cuatro carreteras de alto flujo vehicular pasaron la prueba para convertirse en los nuevos ojos de la Policía de Tránsito.

Ver nota completa

A prueba

10/07/2011

Seis meses después de funcionar a modo de prueba, las cámaras, habían detectado 765.000 autos que infringieron las velocidades permitidas. Aún no se hacían partes.

Ver nota completa

Arranca oficialmente el uso de las cámaras

08/09/2011

Afectados tendrán 10 días hábiles para apelar la sanción ante Seguridad Vial. La sanción más baja por violar el límite de velocidad es de ¢308.295.

Ver nota completa

Chinchilla pide revisar plan de multas con cámaras

03/10/2011

Mandataria solicitó mejorar demarcación y analizar límites de velocidad en carretera. MOPT anunció nuevos puntos de vigilancia y facilidades para el pago de partes.

Ver nota completa

MOPT apaga cámaras por dudas jurídicas

04/11/2011

Según Rodrigo Rivera, viceministro de Transportes, se debe a que hasta este día se notificó a Racsa sobre la suspensión temporal del contrato.

Ver nota completa

Cámaras de velocidad

Polémicos dispositivos de tránsito

Otros Personajes

Anterior Andrey Amador Primer ciclista centroamericano en el Tour de Francia Siguiente Alianza opositora 31 diputados de oposición Menú principal Todos los personajes
Comentarios

Una Reseña de Las Cámaras de velocidad

Hacía falta un touch of class en las infrasubdesarrolladas carreteras de este país, una muestra de modernidad, de tecnología, quizás unos ojos electrónicos, unos radares o algo así. Algo que llenara de orgullo a la gente al compararse con sociedades más atrasadas y la ilusionara con la idea de estar cerca de las más avanzadas del planeta. Y la solución llegó: las cámaras para el control de velocidad.

Larguiruchas, feas como un demonio, clavadas en las orillas de las autopistas –¿autopistas?–, acapararon las portadas de la prensa y el tiempo de los telediarios. Lo hicieron no tanto por los elogios y aplausos recibidos –que los hubo–, sino, sobre todo, por la crispación de los conductores y de una buena parte de la opinión pública.

Ver Nota Completa