Sin claros favoritos y en medio de una crisis de credibilidad, la Iglesia eligirá así a su nuevo Pontífice.

Lleno de simbolismos, el cónclave se compone de una serie de pasos reglamentados que culminan con la famosa expulsión de humo blanco.

  • El actual arzobispo de la diócesis de Milán, la más grande de Europa, es la principal carta italiana para recuperar la silla papal. Discípulo y muy cercano a Benedicto XVI, es un teólogo muy culto, trabajador, y conservador que ha publicado más de cien trabajos en revistas de teología y filosofía internacionales.
  • Afecto al diálogo, articulador de consenso, buen administrador: así describen sus amigos al brasileño Odilo Scherer, un conservador moderado de 63 años, de origen alemán, que dirige la mayor arquidiócesis del país con más católicos del mundo.
  • En su momento afirmó que convertirse en Papa "sería una pesadilla", pero este defensor a ultranza de la ortodoxia, que vivió años en Colombia y dirige la Pontificia Comisión para América Latina, forma parte de los favoritos para suceder a Benedicto XVI.
  • El más joven de los cardenales que suenan para suceder a Benedicto XVI, es considerado un progresista por su prédica por una Iglesia "humilde", en un país de mucha pobreza y el tercero con más católicos en el mundo.
  • Está considerado como un artífice de la paz en su país, pero su aura de hombre de diálogo se ha visto empañada por sus recientes críticas a los musulmanes. Habla alemán, inglés, francés, italiano, hebreo y fante, y es arzobispo de la ciudad de Cape Coast, donde ha convencido a muchos jóvenes para que estudien latín.