Zarcero. Unas horas antes de que usted abra este periódico para leerlo durante el desayuno, ya Yesica Castro Arias habrá visto su fotografía en esta página. Habrá recorrido con sus ojillos negros todo el texto, para ver qué dice sobre ella, y tal vez ahora está muy extrañada por este párrafo.
Cada día, a media madrugada, la familia de Yesica recibe un paquete gordo con los diarios de Grupo Nación.
Desgajando cobijas y entre tazas de café, sus padres los separan en grupitos que luego llevan por Zarcero, su mamá vendiendo al pregón y su papá repartiendo por los barrios.
Castro, estudiante de último año del Liceo de Alfaro Ruiz, madruga algunos sábados y domingos a ayudar en la faena familiar.
A sus 16 años es reflejo de un Zarcero donde todos reman. Los hijos de lecheros ordeñan los fines de semana, los de agricultores viajan a las Ferias de San Ramón o Alajuela y Yesica lanza periódicos sobre las tapias.
No es que ella tenga muchas opciones para aportar económicamente a su casa. Aparte de ayudar en el negocio familiar, los jóvenes de Zarcero pueden cosechar en una parcela ajena, en una compañía de enfriamiento o en locales comerciales. Su hermano, por ejemplo, trabaja en una ferretería.
Por eso y aunque disfruta del trabajo con su familia, ella tiene otros planes. Aprovechando que disfruta las matemáticas, que estudia cómputo los sábados y que cursa lecciones de preparación para el examen de ingreso a las universidades públicas, desea seguir en las aulas.
“Mi sueño es entrar a informática en la ‘U’, me siento muy cómoda con las computadoras e incluso soy encargada de ese sector en el Comité de la Persona Joven de Zarcero”, explica la colegiala, quien primero desea cursar un año de inglés en el INA de Palmares.
Aunque joven, Castro entiende cómo funciona la vida. Cuando otra de sus compañeras que participó en la entrevista original pidió, sonrojada, que esta nota fuera pequeña, saltó inmediata y entre bromas la amenaza de enviar miles de copias del diario para empapelar el colegio ese día.
Yesica sonrió pícara: “Hágalo, entre más copias manden a Zarcero, mejor para mi familia”.