Costa Rica perdió y cayó al fondo de la tabla, pero con la suerte de que muchos puntos están quedando desperdigados en el inicio de la Hexagonal de la Concacaf. Al final del día, solo un triunfo separa al primero del último.
Es muy temprano y atípico el comportamiento de los equipos en esta fase inicial. Aún no se sabe quién manda, pero sí es casi seguro que no habrá “patito feo”.
La matemática fría indica que ayer nadie fue gran ganador y en la realidad hubo más perdedores que bienaventurados.
Un ejemplo es Panamá. El empate en Kingston podría haberle sabido a gloria, pero lo cierto es que tan solo recuperó uno de los dos puntos que dejó escapar ante la Sele en la primera jornada.
Los Reggae Boyz perdieron una oportunidad dorada para hundir en la crisis a Panamá, un rival directo por el boleto.
Igual México, que consiguió empatar en San Pedro Sula, un predio que se le ha hecho complicadísimo a los aztecas, pero eso no tapa el empate sin goles que tuvo en el arranque con Jamaica.
En cambio, para los catrachos el empate más que anímico puede resultar muy práctico. La verdad es que México es el “monstruo” del área y las selecciones centroamericanas casi que presupuestan perder los seis puntos contra los aztecas.
El triunfo y los tres puntos sacan a Estados Unidos transitoriamente de la crisis. Ganar en casa –con nevada o sea como sea– y puntuar algo afuera: la lógica de los equipos que serán llamados mundialistas el próximo año.
El martes, en la tercera fecha de la Hexagonal, se podrá empezar a a ver quién es quién y cuáles son las tendencias reales.
Si Costa Rica le gana a Jamaica se colará al lugar donde quiere estar. Así como Honduras perdiendo en Panamá se vería fuera de los puestos que dan el ansiado boleto.
En fin, es temprano y la Hexagonal aún no tiene ni un solo jefe.