Heredia. Al final, cuando el buen toque se acabó, aparecieron las agallas para sostener el triunfo.
Así funcionó anoche Saprissa, equipo que cuando tuvo que sustituir la clase por el sudor, lo hizo.
Y es que el futbol no es mágico, por más que se compren refuerzos y se tenga la historia de respaldo.
La fluidez de un equipo se gana con tiempo, y poco a poco el Saprissa de Rónald González sustituye sus jornadas de angustia por momentos de brillantez.
Gran parte del dominio que exhibió la S en el primer tiempo pasó por esa solidez de una mediacancha que con Russell, Golobio y Cancela, borró cualquier intento de creación que pretendió el Team.
La ausencia de Tejeda, quien se desgasta en la marca, la cubrió con creces Golobio, quien además de ser sombra, aporta profundidad.
Y si por el centro, con Cancela, los caminos estaban bloqueados, Saprissa recurrió a Diego Madrigal, quien cuantas veces quiso tuvo a mal traer a Montero y Johnson.
Y fue de piernas del pequeño Diego que surgió el primer tanto.
Madrigal le ganó la línea de fondo a Montero, centró raso, y Cristian Lagos, incansable en el área, llegó para puntear y anidarla.
La conquista, más que punzar el orgullo florense, distanció a un equipo visitante que propuso toque y velocidad, y otro cuyo proveedor (Elías Aguilar) estuvo ausente.
Con Aguilar desconectado es poco lo que puede hacer el Herediano, ya que Vargas y Ruiz se quedan huérfanos y se recurre al pelotazo, recurso que da ventaja al rival.
Mientras los locales remaron cada uno por su lado, Saprissa siguió abriendo las bandas y marcó el segundo, esta vez por la derecha.
José Luis Cordero, la otra lanza, envió el baló n al centro, Lagos hizo sombra y Cancela, solo, marcó.
Confundido y abandonado, Leonel Moreira reclamó a sus compañeros, mas cuando no hay conjunto es poco o nada lo que se hace.
Agobiado por la sombra de la derrota, Marvin Solano sacó a Aguilar por Ismael Gómez, con tal de quitarle al rival la posesión.
Y acertó, pues los primeros 15 minutos del complemento fueron de Herediano, que salió a asfixiar y lanzar balones al centro.
Una de estas pelotas aéreas, al 60’, encontró al cabeza de Olman Vargas, quien la puso en el ángulo más lejano de Adrián De Lemos.
Sostener. La conquista templó el ánimo local y ofreció los mejores momentos del Team, que ahora sí tomó el control del mediocampo.
Pero, ante la pérdida del dominio, los visitantes se ajustaron la faja y bloquearon cualquier intento.
La tarea no fue fácil, pues Herediano posee talento, pero las agallas y el hambre saprisistas por crecer fueron suficientes para sostener un marcador que hoy les pone segundos en la clasificación.