Las cuentas del Banco Central de Costa Rica (BCCR) están en rojo. Sus pérdidas de operación se han mantenido elevadas en los últimos tres años, alrededor de un 0,6% del producto interno bruto (PIB), según señalamos en nuestro reportaje del pasado 6 de marzo. Pero si se traen a colación las proyecciones del Programa Macroeconomico para el periodo 2013-14, vemos con preocupación que esas pérdidas se incrementan en un 50%, pasando de un 0,6% del PIB a un 0,9% del PIB. ¿Cuáles son las causas y repercusiones de ese incremento tan substancial?
Aunque el estado de ganancias y pérdidas del Banco Central es bastante complejo, podemos identificar dos factores importantes para explicar el origen de las pérdidas. En primer término, han caído los ingresos generados por los activos ubicados en el balance de situación, principalmente reservas monetarias internacionales colocadas en el exterior. La merma es producto de la caída en las tasas pasivas de interés en el mercado internacional. Esa caída se explica, a su vez, por la política monetaria expansiva seguida por los principales países desarrollados, particularmente los EE. UU., donde se coloca el grueso de las reservas. Las tasas de interés en esa plaza financiera han caído significativamente hasta llegar a ser negativas en términos reales, afectando los rendimientos de todos los bancos centrales.
La otra cara de la medalla está constituida por los egresos de la institución vinculados a sus pasivos con costo, denominados en su mayoría en colones, los cuales representan el costo de las tasas de interés que debe pagar por el saldo de sus operaciones de captación de recursos en el mercado local. En este caso, el fenómeno ocurre al contrario: las tasas de interés en Costa Rica se habían venido incrementando, particularmente durante los primeros tres trimestres del año pasado, imponiendo presión en los títulos colocados por el Central en el mercado financiero. Aunque recientemente han bajado por la decisión de los bancos estatales de reducir el pago por ahorro y captación, el saldo total de las colocaciones del Banco Central ha aumentado por su mayor participación en el mercado cambiario. Como consecuencia, el déficit acumulado al pasado mes de enero llegó a 156.000 millones de colones, un 30% más que el registrado en diciembre del 2012.
Este último factor de incremento del déficit del BCCR es, quizás, el más preocupante. La participación del Banco en el mercado de divisas lo obliga a adquirir montos elevados de moneda extranjera y aumentar concomitantemente la liquidez en colones. Entre finales del 2012 y principios del presente año, el saldo acumulado de reservas se incrementó en más de mil millones de dólares (excluyendo la colocación de eurobonos) y aumentó sus pasivos sin costo (emisión) en un porcentaje también muy elevado. Para absorber la liquidez, al menos parcialmente, y contener un poco la presión inflacionaria sobreviniente, el Banco tuvo que incrementar la colocación de bonos de estabilización monetaria, cuyo saldo pasó de 1.525.000 millones de colones en diciembre del 2011 a 2.067.000 millones de colones en febrero del 2013, al igual que la colocación de instrumentos de muy corto plazo, que pasó de 28.000 millones de colones en diciembre del 2011 a 322.000 millones de colones en febrero del 2013.
El resultado de esta captación se reflejará en una menor presión inflacionaria a corto plazo, pero incrementará las pérdidas del BCCR en el futuro. El propio Programa Macroeconómico aprobado para el período 2013-14 contempla un incremento de las pérdidas de operación, lo cual significa mayor inflación en los años venideros. Implica, también, una traslación de recursos de unos sectores más solventes a otros más necesitados, como los consumidores y, eventualmente, a los contribuyentes si las pérdidas de operación del BCCR se trasladaran al Estado para financiarlas con nuevos impuestos. La conclusión que se desprende de todo lo anterior es que el BCCR enfrenta un problema estructural en sus finanzas que no ha podido resolver. Deberá tratar de hacerlo en el futuro cercano.