San José (Redacción). La falta de un rostro nuevo, claro y definido en la oposición “favorece la apatía y el aburrimiento del electorado” para las elecciones del 2014, según analistas políticos consultados por La Nación
Hoy este medio publicó una encuesta de Unimer que evidencia que el apoyo a “ningún” candidato gana terreno entre los costarricenses.
“En la oposición no hay una cara nueva y las que están no le gustan a la gente. La oposición no ha podido hacer nada para organizarse dentro de sus propios partidos y para presentar una opción alternativa como alianza o coalisión. En el Partido Acción Ciudadana (PAC), sale Epsy Campbell que es la misma desde hace dos campañas. Lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer”, dijo Gustavo Araya, experto en comunicación política.
Por su parte, el analista político, Francisco Barahona, añadió que la oposición está muy lenta en la escogencia de su candidato.
“Esto hace que mucha gente no quiera ir a votar porque no tienen un candidato”, mencionó Barahona.
También el politólogo, Constantino Urcuyo, dijo que la oferta electoral incompleta aumenta el apoyo a “ningún candidato” por parte de los costarricenses.
“No hay ni precandidatos confirmados en la oposición. El PAC no ha completado sus procesos internos; el PUSC va a anunciar en otro precandidato un día de estos; Otto Guevara dice que sí un día y que no otro. Ningún partido ha terminado de anunciar sus precandidatos, la oferta electoral es insuficiente”, añadió Urcuyo.
Gustavo Araya dijo que otro punto que favorece la apatía en el electorado es el no haber existido una campaña interna dentro del Partido Liberación Nacional (PLN)
“Esto hace hace que la gente vea a Johnny Araya como un candidato dado por el destino. Se pierde emoción. La gente piensa que el PLN la tiene fácil y que no importa si voto o no igual Liberación va a ganar”, dijo Araya.
Los analistas coincidieron en que a un año de las elecciones presidenciales el panorama electoral está muy frío. Además, indicaron que los resultados de la encuesta se deben también a la mala imagen del Gobierno y al incumplimiento de promesas de los políticos.