Benedicto XVI y los papas más sonados de la historia
Desde Pedro hasta Benedicto XVI, la historia suma 265 PAPAS. Unos dejaron huellas de esperanza, mientras que de otros emana una estela de tiranía.
Alonso Mata Blanco
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Publicado el 17 de febrero del 2013
Soldado, absolutista, maquiavélico, amasador de fortuna, padre de “hijos ilegítimos”, conspirador de juegos políticos y, además, Papa.
Así recuerda la historia al sumo pontífice Julio II, quien estuvo al frente de la Iglesia Católica entre 1503 y 1513.
Eran los tiempos de los Estados Pontificios, un extenso período en que los Papas, más que líderes religiosos, cumplían la función de monarcas o jefes de estado, sin estar ajenos a las juegos de poder y corrupción que esa posición implicaba, sobre todo en esa época de guerras e invasiones imperialistas.
Los Estados Pontificios eran bienes territoriales (importantes extensiones de terreno) donados por emperadores cristianos.
Tal explicación, dada por José Mario Méndez, director de la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión de la Universidad Naciona l, ayuda a entender cómo la tiranía vistió las ropas de quien se dice es el representante de Cristo en la Tierra.
Julio II no fue el único Papa que rayó en el despotismo. Se menciona también a Sixto IV (1471–1484), quien toleró la Inquisición, “acomodó” familiares en puestos de poder y “vendió” indulgencias. En la lista de los más villanos, Alejandro V I –más conocido como Rodrigo de Borgia– es otro infame ejemplo. Siendo pontífice entre 1492 y 1503, maquinó intrigas y traiciones para acaparar el poder.
Méndez señala que con la disolución de los Estados Pontificios en 1870, tras la invasión a Roma, se acaba con la autoridad militar y política que tenía el Papa, y su poder se vuelve entonces más simbólico.
Esto genera una cambio radical en el accionar de los sumos pontífices; por ejemplo, León XIII defendió durante su papado (1878-1903) a la clase obrera mediante la Carta Encíclica Rerum Novarum, que es considerada la Carta Magna de la doctrina social de la Iglesia. En esta, el Papa denunció el empobrecimiento del proletariado y defendió el derecho de los obreros a asociarse en sindicatos.
Muchos siguieron sus pasos, promovieron la bondad y tuvieron como norte unir a los pueblos en un mundo marcado por las diferencias ideológicas.
Juan Pablo I I es el más fresco referente. Su gestión coincidió con la Guerra Fría y su misión fue revivir la esperanza.
Conocido como “El Papa viajero”, visitó Costa Rica hace 30 años y su presencia congregó multitudes.
A continuación, un repaso a la lista de los pontífices de más sonada trayectoria.

Juan Pablo I (1978)
Su muerte fue repentina, tan solo 34 días después de haberse convertido en Papa. Su pontificado fue uno de los más cortos de la historia. Oficialmente, falleció a consecuencia de un infarto, pero las especulaciones de un posible asesinato aún recorren los pasadizos de el Vaticano (el cadáver de un pontífice no es sometido nunca a autopsia), según revela un artículo publicado por el diario español ‘El País, titulado’ “Nido de cuervos en El Vaticano”. Juan Pablo I tenía el sueño de devolver a la Iglesia sus característicos rasgos de austeridad y pobreza, lo que parece haber despertado el malestar de algunos obispos.

Juan Pablo II
(1978 - 2005). Luchó por la paz: fue mediador en múltiples conflictos y condenó la guerra y la carrera armamentista.

Pío XII (1939-1958)
Ocupó la silla de San Pedro durante la Segunda Guerra Mundial. Inicialmente, se le reconoció su lucha contra los constantes ataques del nazismo, mas con el pasar del tiempo, se le empezó a criticar por guardar silencio ante el Holocausto. El cuestionamiento más fuerte se registra en el libro de John Cornwell, ‘El Papa de Hitler’, donde se expone cómo Pío XII estaba más preocupado por salvar los bienes de El Vaticano que por proteger a los judíos perseguidos.

San Pedro (Primer jefe de la Iglesia)
Simón, un pescador del mar de Galilea, dejó sus redes para seguir a Jesús y ser uno de sus 12 discípulos. Jesús le cambió el nombre a Pedro, en alusión a ‘la piedra’ (de ‘petra’, en latín) sobre la que habría de construir su Iglesia. Tras la muerte de Jesús, Pedro se convirtió en el líder de la comunidad de creyentes. Fue detenido durante las persecuciones contra los cristianos promovidas por Nerón y murió crucificado. La tradición católica dice que su tumba está en la colina de El Vaticano, lugar en donde el emperador Constantino hizo levantar en el siglo IV la Basílica de San Pedro y San Pablo.

Pío VII
(1800 -1823). Durante su gestión, los Estados Pontificios fueron invadidos por las tropas napoleónicas; incluso fue encarcelado.

Alejandro VI (1492 - 1503)
A punta de intrigas y bajo la protección de su tío, el papa Calixto III, escaló posiciones hasta convertirse en sumo pontífice. El nepotismo de Alejandro VI (Rodrigo de Borgia) fue extremo, utilizó los recursos de la Iglesia para enriquecer a su familia (los Borgia) y asegurar puestos de poder a sus ocho hijos ilegítimos. A cambio de apoyo militar, concedió a los Reyes Católicos las llamadas Bulas alejandrinas, que reservaban para España las tierras descubiertas en América y extendían sobre ellas el patronato de la Corona. La historia de este Papa y la de sus allegados fue llevada a la pantalla chica con la serie ‘Los Borgia’.

León XIII
(1878 -1903). Conocido como ‘El Papa de los obreros’, promulgó la carta ‘Rerum Novarum’, centrada en la defensa del trabajador.

Julio II
(1503 -1513). Bajo su mandato se creó la Guardia Suiza Pontificia. Fue absolutista, militar y maquiavélico.

Bonifacio VIII
(1294 -1303). Se le acusa de corrupto y de flaqueza ante la simonía (compra o venta de lo espiritual por medio de bienes materiales).

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comentarios
Maricruz Tasies Riba
15:06
17/2/2013
Charita la plata y el tiempo que gastan en notas "periodísticas" tan parcializadas.