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Año de la Fe: llamados como los apóstoles

Año de la Fe: llamados como los apóstoles

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12:00 a.m. 10/02/2013

En esta ruta del final de la primera parte del tiempo ordinario, nos sentimos ya a las puertas del miércoles de ceniza. El lema que ha elegido el Papa para este tiempo es “Creer en la caridad, suscita caridad”. Todo un plan de vida que une fe y caridad. Una propuesta que nos lleva a vivir en estos días cuaresmales, ya muy cercanos, un espíritu de desear crecer en la fe –sin dobleces ni cobardías– y unir a ese asentir de cara a los contenidos de la Revelación, un profundo deseo de ser solidarios y cercanos al que más necesita.

En este día del Señor la Iglesia nos pone ante un texto lucano que tiene, como se verá, una serie de informaciones propias y originales aunque, como es notorio, recurre a la misma fuente que Juan consulta a propósito de este episodio. Mas el rol redaccional del evangelista es intenso en este pasaje que hoy consideramos.

El Señor predica y lo hace con un poder peculiar. Hay unos pescadores dedicados a su oficio (propio de artesanos de clase media) y opta por subir a una de las barcas allí presentes. Escoge la embarcación de Simón, con lo cual hace ver Lucas toda una intención que queda, al lector atento, más que clara.

El evangelio de Lucas hace ver que el evangelista siente un enorme respeto por Pedro: su función en la vida eclesial se explica en detalle en Hechos, su rol en el evangelio es clave, Jesús ora por él y el resucitado se aparece en un momento dado solo a él.

Aunque Juan ubica este material como aparición pospascual, en Lucas aparece todo ocurriendo en el ministerio terreno de Jesús y ocasión para una confesión de parte de Pedro. Incluso el paso de “Maestro” a “Señor” hace ver el asombro ante lo divino que experimenta aquel pescador.

En la parte final Lucas hace ver que se abre una nueva etapa en la historia de la salvación y en la vida de aquello testigos del signo.

Usando el cebo de la Palabra, estos nuevos llamados tendrán la misión de llamar, provocar seguimiento. Pero para eso, se hace necesaria una respuesta inicial: ellos son los primeros a dejar todo atrás y seguir al Maestro.

El texto hace ver, además, que se trata de un llamado “de por vida” y radical como afirma Stuhlmueller.

En este Año de la Fe no podemos dejar de lado el seguimiento y de animarnos a bregar en la pesca remando mar adentro, no solo en la orilla. Es tiempo para renovar nuestro apostolados desde una verdadera coherencia experiencial.

P. Mauricio Víquez L.

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