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Tolerancia

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Armando González R. agonzalez@nacion.com 12:00 a.m. 10/02/2013

La prohibición contenida en el artículo 28 de la Constitución es clara: no se podrá hacer en forma alguna propaganda política por clérigos o seglares invocando motivos de religión o valiéndose, como medio, de creencias religiosas. La limitación es aplicable a la propaganda, no a la plataforma política ni a los programas.

Un partido cristiano, o de cualquier otra denominación religiosa, no está obligado a renunciar a esa identidad para adentrarse en la lucha electoral. Así lo decidió con acierto el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), al resolver un amparo electoral orientado a anular la inscripción de los partidos Renovación Costarricense y Restauración Nacional.

Los magistrados dieron razón al recurrente en cuanto al uso del pez, símbolo del cristianismo, como elemento de propaganda. Renovación Costarricense deberá retirarlo de su bandera, pero el TSE dejó firmemente establecido el deber del Estado de no inmiscuirse en los principios doctrinarios de los partidos políticos. De paso, es de suponer, se salvó la Unidad Socialcristiana, cuyos estatutos también recogen referencias a la religión, comenzando por el nombre.

Las dos agrupaciones religiosas, en especial Renovación Costarricense, han dado abundantes muestras de la más radical intolerancia, especialmente en el debate sobre el reconocimiento de derechos a la población homosexual. Sin temor al ridículo, el diputado Justo Orozco, líder de ese partido, ha dado públicamente gracias a Dios porque hasta donde sabe, ninguno de sus familiares o amigos se siente atraído por personas del mismo sexo. También ha instruido al país sobre la gravedad del “pecado” y las dificultades que enfrenta quien pretenda “enderezarlo”.

El legislador se muestra preocupado porque los pecadores “cada tiro van adquiriendo más cosas” y se congratula de vivir en una sociedad donde “pueden estudiar, pueden trabajar”. Sin embargo, no deja de preguntarse “para qué vamos a seguir dándoles conquistas y conquistas si va a existir un montón de personas infelices y con problemas”.

El radicalismo del legislador, contra todo sentido común electo para presidir la Comisión de Derechos Humanos del Congreso, inspira comprensión y simpatía hacia el recurrente. A simple vista, aparenta ser una justa retribución, pero el compromiso democrático obliga a ejercer la tolerancia aun frente a quienes no la practican. Tarde o temprano, la lucha de los activistas a favor de los derechos humanos de la población homosexual culminará en victoria, sea en los tribunales o en la Asamblea Legislativa. El triunfo será producto de la libre confrontación de las ideas en el marco del debate democrático, no de la eliminación del contrario.

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keneth gonzalez m. 08:18 11/2/2013

Aunque al final pareciera reflejar un alto grado de magnanimidad, en realidad, al catalogar al matrimonio gay como un "derecho humano", lo que se busca es descalificar a quien se oponga como un déspota violador de derechos humanos, asi que en el fondo no hay gran diferencia entre la intolerancia manifiesta del abogado gay, y la de don Armando.

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Edgar Manuel chacon Lizano 21:58 10/2/2013

Inaceptable. DOn Justo no tiene temor al rídiculo, x q el es un DIPUTADO VALIENTE cómo debe ser todo cristiano. Rídiculo debe tener usted don Armando que hablan contra la violencia de la mujer pero por otro lado la promueven, los gobiernos han tenido miedo de hacer cumplir la Convención sobre la Eliminnación de TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN CONTRA LA MUJER, aunque tengamos el prótocolo de la CEDAW, fuera esa doble moral. NO se puede hablar ni de tarde o temprano.

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Edgar Manuel chacon Lizano 21:58 10/2/2013

No se puede hablar ni de tarde o temprano si los costarricenses mandamos más diputados valientes cómo don Justo y Avendaño, las aberraciones no se aprueban por más contaminado que este el mundo. Los tribunales internacionales están pasando x una época de despretigio completo dónde no tiene ya ningún norte, se aniquilarán, dejarán de existir hasta el momento que todas las naciones se retiren, la primera nación tendrá que dar ese primer paso, poner esa primera piedra.

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keneth gonzalez m. 19:38 10/2/2013

Con respecto a la tolerancia si tiene razón, pero no es una hecho aislado, en la estrategia del activismo LGTB es muy marcada la tendencia a etiquetar y satanizar (homofóbico, retrógado) a todo aquel se critique sus ideas, las cuales presentan como verdades absolutas, y sus intereses particulares como "derechos humanos".

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keneth gonzalez m. 19:09 10/2/2013

La expresión "derechos humanos de la población homosexual" es una contradicción en sí misma. Los derechos humanos no son exclusivos de ninguna población, o son de todos, o no son derechos humanos, una de dos. Bien se sabe que el matrimonio gay no es reconocido como un "derecho humano" en ninguna Convención ni en ninguna Corte del mundo, pero así es mas fácil mercadearlo.

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