Fin del respeto
Químico
28/04/2013
Opinión
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Alimentada por una lectura muy antigua, la memoria no nos da para una cita literal, así que nos limitaremos a resumir un relato que Jonathan Littel inserta en Las Benevolentes, novela en la que, asegura el autor, solo se narran hechos ciertos, salvo por los elementos indispensables para armar una trama literaria. Se trata de un oficial alemán de las SS que, cuando ya la aventura nazi va quedando triturada por la tenaza rusa-anglonorteamericana, intenta regresar a Berlín en medio de un caos apocalíptico y en el camino se encuentra, de pronto, con una banda de preadolescentes de aquellos que la demencia final de Hitler puso en pie de combate a falta de hombres aptos. Creyendo que frente a las evidentes credenciales de su alto rango los jovenzuelos le van a obedecer, el oficial intenta ponerlos en orden. Pero, para entonces, los niños soldados se han convertido en una horda desprovista de todo sentido de disciplina y más bien se muestran dispuestos a agredir al hasta hacía poco arrogante y despiadado ejecutor de torturas y asesinatos en masa.