En el país, la mayoría de pantallas de cine ya son digitales

El 35 milímetros agoniza en el cine ante plataformas digitales

Se estima que entre el 2013 y el 2015, en las salas de cines, quedarán pocos rastros del legendario carrete fílmico. La proyección digital llegó para quedarse y revolucionar la industria para siempre

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Alexánder Sánchez C. asanchez@nacion.com">asanchez@nacion.com 12:00 a.m. 05/02/2013

Existe un amor que se desvanece sin remedio. Un potente, versátil y pequeño disco duro conquistó con sus atributos la megaindustria del cine, haciéndole olvidar la romántica pasión que una vez lo unió con la cinta de 35 milímetros.

Imagenes/Fotos

Según los expertos, para finales del 2013, el cine en 35 milímetros estará prácticamente extinto, y para el 2015 se tendrá el legendario carrete fílmico como una auténtica rareza. Por tal razón, desde ya las empresas exhibidoras de todo el mundo transforman sus salas de cine a plataformas digitales, y se enfocan en acelerar la inevitable transición.

Menores costos de exhibición, audio insuperable y una mayor nitidez y calidad en la proyección, son las principales cualidades que convencieron a la industria fílmica de dar el paso definitivo.

Otro acontecimiento que habría dado sentencia de muerte al 35 milímetros, es la quiebra de la empresa Kodak , fabricante tradicional de esos rollos. Además, a mediados del año pasado, Fujifilm también anunció su retiro como fabricante.

Con este panorama, el país no escapa a las nuevas tendencias, pues exhibidoras como Cinemark, Cinépolis, Novacinemas y CCM, entre otras, ya instalaron el equipo digital en sus salas. Incluso, en el CCM ubicado en Plaza Lincoln, ya no se “respira” ni una sola máquina de 35 milímetros.

“Según el mercado y la industria, ya para finales del 2013 todo se manejará en formato digital. Por eso, nosotros elegimos que los cines de Plaza Lincoln fueran 100% digitales, pues no tenía sentido poner 35 milímetros”, dijo, con franqueza, Federico Zúñiga, director administrativo de CCM Cinemas.

En definitiva, es una tendencia en claro crecimiento, pues según la Asociación Cámara de Distribuidores y Exhibidores Cinematográficos de Costa Rica (CADEC), de las 105 pantallas de cine que existen en el país, 61 ya son digitales, lo que representa una mayoría del 58%.

Ola mundial. Para alinear el mundo con este trascendental cambio, la industria fílmica de Hollywood ha estandarizado el formato digital que se utiliza en todo el orbe: el sistema se llama DCP (Digital Cinema Package), y ya es una realidad en el país.

Empresas internacionales como Barco, Nec, Sony y Christie, son líderes en proyectores especializados en DCP. Cada empresa exhibidora alineada con Hollywood puede elegir su marca favorita de proyector, pero el formato no varía.

“Es como si pusieras un Mercedes Benz, un Ferrari y un BMW. La calidad puede variar en detalles como el color o la luminosidad, pero el estándar DCP es el mismo; no varía. La película se trae en un disco duro con archivos del mismo tipo”, aseveró Luis Carcheri, vocero de CADEC.

Como se hacía con las películas de 35 milímetros, los discos duros son distribuidos y enviados a las exhibidoras. La diferencia radica en que una vez en el cine, el operador conecta el disco duro a un servidor y descarga los archivos del filme.

“Los archivos pueden andar entre 250 y 290 gigas de peso, dependiendo de si los filmes son en 2D o 3D. Se bajan y se desbloquean con el código KDM, que es la licencia que tiene el exhibidor para poner el filme durante un periodo de tiempo”, explicó Abraham Castillo, operador de CCM, en Plaza Lincoln.

Una computadora y un software especial conectan todos los servidores en red, permitiendo que, desde un solo punto, se puedan controlar todas las salas y funciones. Es decir, los operadores pueden cambiar filmes de una sala a otra con tan solo hacer clic.

“Esto facilita mucho las cosas. Ya no corremos el riesgo de que los rollos de cintas se nos enreden. Además, se garantiza nitidez porque las cintas en 35 milímetros muchas veces venían muy desgastadas”, agregó Castillo.

Costo y beneficio. Para lograr la transición completa de 35 milímetros a cine digital, a escala mundial, las exhibidoras hicieron un trato económico con los cineastas y productores.

Se trata del pago de un subsidio llamado VPF (Virtual Print Fee), que los productores y cineastas pagan a las exhibidoras para costear la transformación paulatina a la era digital.

Es decir, por cada largometraje que se exhiba en el cine, se debe cancelar una cuota que varía entre los $500 y $700, según sea el caso.

“Es un monto ya establecido. Con ello, la empresa exhibidora se ayuda a costear el préstamo bancario que se utilizó para modernizar sus salas. En un momento determinado, el cobro desaparecerá”, aseguró Carcheri.

Hace varias semanas, Juan Manuel Fernández, realizador del documental tico Los Vargas Brothers se mostró insatisfecho con el cobro del VPF, pues lo consideró desbalanceado para la realidad de las producciones nacionales.

“Es el mismo monto que se le cobra a cada película de Hollywood. A mí me parece que es un poco desequilibrado que se cobre igual para una película tica y una producción extranjera”, dijo Fernández.

Sin embargo, Carcheri explicó que el cobro es transitorio y que obedece a las circunstancias actuales. Además, aseguró que el cambio digital beneficiará grandemente a la producción independiente, pues se ahorrarán el costo de las copias en 35 milímetros.

Cada copia en 35 milímetros tiene un valor que va de los $1.200 a $3.000, mientras que el transfer de una película a un disco duro DCP ronda entre $1.500 a $2.000, pero es un proceso único.

“El ahorro es tremendo. Con 35 milímetros hay que sacar varias copias; con el DCP el productor solo tiene que generar un disco duro máster que se puede copiar varias veces en las salas”, indicó Juan Carlos Cotúa, quien en su empresa Vidicom Sistemas S. A. realiza el proceso de DCP en el país.

“El costo del transfer depende del tamaño o duración del material, subtitulado, encriptación (KDM), captions y otros factores”, agregó Cotúa.

Para Cotúa, el cambio digital favorecerá el manejo simplificado de los complejos de cines; la eventual participación del público y otros medios en la experiencia cinematográfica, y la posibilidad de estrenos simultáneos en todo el mundo.

Con el 35 milímetros agonizando y la industria enterrando los viejos romances, se prevé que en los próximos meses las productoras independientes, cineastas y exhibidoras aceleren la carrera tecnológica y sigan montándose, una a una, en la nueva ola.

“Voy a extrañar el toque que daba el 35 milímetros, esa textura del celuloide. Pero creo que este cambio será beneficioso, pues el proceso de transfers de 35 milímetros es caro y cansado, porque hay que hacerlas en otro país”, dijo Esteban Ramírez, director de Gestación.

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Norma mundial

Pilares del DCP

Equipo. Según Juan Carlos Cotúa, gerente de la empresa Vidicom Sistemas S. A., el DCP es un formato estándar que adoptó un conglomerado bautizado como Digital Cinema Implementation Partners (DCIP), que une tres ramas clave de la industria fílmica estadounidense: las seis empresas productoras más grandes de Hollywood (Warner, Paramount, Disney, Universal, Sony y Fox); los fabricantes de tecnología digital como Dolby, Real D, Barco y Christie, entre otras, y el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos de EE. UU. (IEEE). Cotúa agregó que el DCIP se organizó para crear el DCP. “Desde los 80 se experimentó, pero las propuestas no convencían en materia de seguridad antipiratería, costos y calidad”, dijo Cotúa. Cuando logró un alto nivel de avance, las tres partes se pusieron de acuerdo para establecer normas definitivas de funcionamiento.

La magia de la proyección digital

PASO 1

Luego de convertir el filme al formato DCP, las distribuidoras los envían en disco duro a las empresas exhibidoras. Por su tamaño, en comparación con el carrete de 35 milímetros, este material es más barato de enviar (flete). Además, se reutiliza y no se desecha como se hace con las cintas.

PASO 2

El operador desempaca el disco duro y almacena su contenido en un servidor. Cada película viene encriptada con código KDM (Key Delivery Messages), que permite a la exhibidora proyectar el filme durante un periodo determinado de tiempo. Terminado el plazo, el archivo digital se bloquea.

PASO 3

Cuando el material de las diferentes películas está en el servidor, un solo operador puede controlarlas desde una misma computadora, pues están conectadas en red. Finalmente, los filmes se proyectan en máquinas digitales marca Barco, Nec, Sony y Christie.

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