¿Realmente murió Jenni Rivera? Tras el trágico accidente que le costó la vida, su fama se agigantó, los productos con su marca se dispararon y la segunda temporada de su reality I love Jenni, se estrena el próximo sábado por la cadena Telemundo.
Su vida, milagros y trágica muerte se han repetido desde siempre con celebridades de todos los ámbitos', pero, para no variar, la atípica y campechana estrella de origen latino siguió rompiendo esquemas más allá de su último adiós.
Ella fue la “Diva de la Banda”, como se la conoció por ser la hija y hermana del clan Rivera (cantantes mexico-estadounidenses de la llamada “música regional”). Por azares del destino parecía ir siempre a contracorriente y, aún así, se salió con la suya por cuenta de su más absoluta autenticidad.
Por lo mismo no le importó nunca desnudar sus crudos rollos personales y sus inseguridades más íntimas, como el tema de la gordura, el incesto que sufrieron sus hijas mayores por parte de su ex, y sus muchas otras tragedias que, posiblemente, a otra la habrían volcado en una cama en posición fetal por tiempo indefinido.
Pero ella sorteaba las malas y las peores, y así logró algo con lo que ni Marilin, ni Elvis, ni el mismo Michael Jackson pudieron tener, porque para entonces no había ni asomo de su existencia: un reality show post-mortem.
A algunos les puede parecer morboso; a otros, encantador. Todo depende del lente con que se mire y del grado de admiración –y resignación– que se tenga ante la inusitada y absurda partida de Jenni. Quizá ningún accidente tiene sentido, pero la noche gloriosa en el escenario que vivió la artista pocas horas antes de precipitarse en picada en un avión piloteado por gente si permisos o experiencia hace que todo parezca salido de un morboso guion hollywoodense.
La turbulenta vida de Jenni cuenta un embarazo a los 15 años de edad; tuvo tres maridos, cinco hijos y dos nietos; sufrió violencia doméstica; le ganó el pulso al cáncer de seno... A pesar de todas las adversidades, ahora, en la plenitud de sus 42 años, tenía un capital estimado en unos $20 millones (según el sitio especializado Getnetworth.com) y no paraba de crecer. Al morir, tenía en boga su carrera como cantante y actriz (ya se viene la película que, de nuevo, dejó prácticamente lista y sería su ingreso a la pantalla grande).
Mientras ventilaba y sorteaba escándalos y tragedias familiares, Jenni parecía refugiarse en su audacia y su destreza para lucirse muy a su manera. Se dio a querer y a respetar, y finalmente construyó un emporio empresarial que abarcaba desde productos de belleza hasta comida.
Según una de sus tantas semblanzas póstumas, en este caso de la BBC, Jenni nunca ocultó su interés por multiplicar sus fuentes de ingresos, aunque era conocida por su quehacer en el mundo de la música regional mexicana.
Brillante y auténtica
Siempre de acuerdo con BBC, con una carrera en Administración de Negocios de la Universidad Estatal de Long Beach, en California, obtenida en 1991, y con una licencia de agente inmobiliario, se inició en los negocios vendiendo latas de refresco y discos regrabados en un mercado de pulgas.
Antes de convertirse en una de las cantantes hispanas más populares se dedicó a la venta de bienes raíces, algo que aseguró que continuaba haciendo mientras no actuaba o grababa.
Sus negocios “alternativos” abarcaban la venta de comida, la de cosméticos y productos de belleza, todos, agrupados bajo el emporio Jenni Rivera Enterprises Inc., fundado en 2007 y ubicado en Encino, California.
Por alguna razón, la extrovertida, auténtica y hasta bizarra mujer conquistaba tanto a sus seguidores como a la gente más respetada del gremio. Incluso “se ganó” a quienes tienen fama de pedantes sin remedio, como Paulina Rubio y Miguel Bosé, por citar solo un par.
La industria televisiva no tardó en guiñarle el ojo, y así fue como, a principios del 2012, se empezó a producir un reality sobre la cotidianidad de Jenni. Ella se había casado dos años antes con un exbeisbolista famoso quien, para no variar, protagonizó uno de los peores escándalos en la vida de Jenni. El pelotero estaba en capilla ardiente al momento en que ella murió pues, según se dijo, la pareja se había separado porque él se había enredado con la hija mayor de Jenni, Chiqui.
A poco menos de dos meses de su muerte, con el duelo, los arrepentimientos, los mea culpa y los testamentos en carne viva, Jenni revive desde sus cenizas y regresa a la televisión este sábado 9 de febrero con una secuela de su reality, esta vez protagonizado por su hija mayor (Chiqui’s in control). El programa fue producido por la diva, protagonizado también por ella y grabado, por supuesto, antes de su muerte y también antes del escándalo de su dolorosa separación matrimonial.
Muerta y enterrada, Jenni Rivera es el legítimo ejemplo de aquel adagio que reza “genio y figura...”, porque su muerte no hizo más que potenciar su imagen y volver surrealistas las vivencias cotidianas que, en su momento, se grabaron para un banal reality show. Ahora son nada más y nada menos que un reality post-mortem' ¿Paz a sus restos? 1