Gran afición en pequeñas proporciones

El bonsái no nace; se hace. La paciencia, cuidado y dedicación pueden convertir a un simple árbol en toda UNA OBRA DE ARTE.

ARTURO PARDO V.

apardo@nacion.com | revistadominical@nacion.com

Publicado el 03 de febrero del 2013

Que un árbol torcido nunca se enderece puede tener una connotación positiva cuando el dueño de un bonsái quiere moldearlo para que simule ser empujado por el viento de forma permanente.

Otros artistas, más bien, preferirán darle un estilo perfectamente regular y vertical a su árbol minúsculo. Si no, tal vez les plazca convertirlo en una cascada, permitiendo que el tronco se deje atraer por la gravedad y sus ramas pendan de la superficie.

Son infinitos los estilos y formas posibles para crear una obra de arte de esta naturaleza, pero el devenir de un bonsái siempre dependerá de las manos del artista que lo trabaje.

Los chinos fueron los primeros que se atrevieron a reducir el crecimiento de un árbol de forma deliberada, entre los siglos VI y X. Más tarde, en Japón, la afición pasó a ser toda una filosofía que expresaba la armonía del hombre con la naturaleza. La práctica se fue perfeccionando hasta obtener plantas más pequeñas, que medían entre 40 y 50 centímetros como máximo.

Hoy, hay bonsáis que no sobrepasan los 5 centímetros, gracias a la aplicación de principios de “miniaturización”, como limitar el volumen de la tierra en que están plantados. También es clave la constante poda de las raíces y el follaje, casi como si se trabajara en una obra de arte en eterna evolución.

La fertilización y el riego son otras atenciones indispensables para el cuidado de un bonsái; sin embargo, es difícil hablar de su frecuencia, ya que cada especie tiene exigencias distintas.

Costos

El precio de un bonsái para empezar a modelar es ¢30.000

Sucede lo mismo con el trasplante, es decir, con el traslado de un bonsái de una maceta a otra, así como la sustitución de la tierra o sustrato que lo alberga dentro del contenedor.

Es muy importante tener presente que las semillas de bonsái no existen. Por el contrario, los árboles de maceta pueden ser juníperos, cipreses, higuerones, olmos, arces, olivos y hasta árboles de cas o guayaba.

En todos los casos, la genética del árbol se mantiene, por lo que un bonsái puede ser visto como una réplica en tamaño miniatura de uno de su especie en dimensiones regulares. Inclusive, es posible que un árbol recobre su tamaño natural si es plantado en tierra aun después de haber sido un bonsái.

Están cerca

Costa Rica cuenta con condiciones favorables para hacer bonsáis, especialmente porque la temperatura idónea para trabajar los árboles está entre los 10° y los 28° Celsius.

Estos factores han permitido que en nuestras fronteras germinen diferentes grupos de aficionados a este campo, tal es el caso del Bonsái Club de Costa Rica y la Asociación Costarricense de Bonsái (Acobonsai) .

Manuel Rojas, quien pertenece a estas agrupaciones, asegura: “Esta afición me ha enseñado a tener paciencia, ya que el bonsái es como un hijo al que se le deben ir enseñando las cosas paso a paso, hasta que llega a ser un profesional. El compromiso del artista es sacar lo mejor del árbol”.

Carlos Mata, presidente del Bonsái Club, agrega: “Con la experiencia que uno va acumulando, aprende a hacerle una lectura al árbol sobre cuál estilo le conviene más. A veces, uno dobla las ramas a su antojo, pero el árbol podría no responder bien como señal de que no está a gusto, y por eso es mejor darle otra forma”.

Para modelar un bonsái, se utilizan cables y ligaduras de cobre o aluminio, con calibres que varían según el grosor de las ramas y troncos en las que se coloquen. Además, para su tratamiento, se utilizan herramientas como tijeras cóncavas para cortar ramas y tijeras esféricas, entre otras.

Los requerimientos para darle una buena vida y una envidiable apariencia a un bonsái hacen que esta sea una afición costosa. Un ejemplar con el cual empezar a trabajar puede costar cerca de ¢30.000, mientras que otros ya con camino recorrido podrían alcanzar el millón de colones.

Al final, mientras un bonsái esté en buenas manos, su vida podría prolongarse por más tiempo que la de su dueño y hasta pasar de una generación a la siguiente.

6 formas de hacer un bonsái

Con la semilla de un árbol: este método es el más lento y la planta resultante no es totalmente idéntica a sus progenitoras.

El esqueje: se toma un fragmento del tallo y se entierra en una mezcla de sustrato, manteniéndolo húmedo hasta que eche raíces.

Acodo: una rama de árbol o arbusto se recubre de tierra o musgo, y se cubre. Echará raíces mientras permanece unida a la planta madre.

En un vivero, se compra un ‘árbol de cualquier tamaño’ y se hace trasplante para ponerlo en sustrato y modelarlo como bonsái.



De la naturaleza, se recupera un árbol miniatura y luego se trabaja como bonsái. En Costa Rica, esto no es permitido.

Se obtiene un árbol de vivero que ya tenga muchos años de crecimiento como bonsái. Es la opción más rápida, pero la más costosa.



Foto: Corbis


  • Estilos.  Una de las variaciones al plantar un bonsái es hacerlo sobre una roca aprovechando sus numerosas cavidades. Las raíces se desarrollan en la masa pétrea. Foto: Juliana Barquero

    Estilos. Una de las variaciones al plantar un bonsái es hacerlo sobre una roca aprovechando sus numerosas cavidades. Las raíces se desarrollan en la masa pétrea. Foto: Juliana Barquero

  • Bosque.  Los bonsái en estilo forestal se consiguen plantando varios ejemplares de una misma especie en una sola maceta con la idea de evocar un pequeño bosque. Foto: Juliana Barquero

    Bosque. Los bonsái en estilo forestal se consiguen plantando varios ejemplares de una misma especie en una sola maceta con la idea de evocar un pequeño bosque. Foto: Juliana Barquero

  • Técnica del ‘jin’.  Consiste en pelar la corteza de la una rama o el tronco, y luego blanquearla. Esto se hace para generar el efecto de envejecimiento del bonsái, dándole una apariencia de madera muerta y resaltando las cualidades del árbol. Foto: Salvatore Liporace para LN

    Técnica del ‘jin’. Consiste en pelar la corteza de la una rama o el tronco, y luego blanquearla. Esto se hace para generar el efecto de envejecimiento del bonsái, dándole una apariencia de madera muerta y resaltando las cualidades del árbol. Foto: Salvatore Liporace para LN

  • Flores y frutas.  Un bonsái florece y da frutos tal y como lo haría uno de gran tamaño de su misma especie. En el caso de los árboles de maceta, se recomienda evitar que sus frutos y flores se mantengan por mucho tiempo, ya que la planta invierte mucha energía  en estos  y dejarlos mucho tiempo podría afectar la salud del árbol. Foto: Salvatore Liporace para LN

    Flores y frutas. Un bonsái florece y da frutos tal y como lo haría uno de gran tamaño de su misma especie. En el caso de los árboles de maceta, se recomienda evitar que sus frutos y flores se mantengan por mucho tiempo, ya que la planta invierte mucha energía en estos y dejarlos mucho tiempo podría afectar la salud del árbol. Foto: Salvatore Liporace para LN

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