La elección de Mohamed Mursi como presidente de Egipto, el año pasado, abrió un torrente de esperanzas reprimidas durante décadas de autoritarismo y ausencia de oportunidades para el progreso de la ciudadanía. Mursi, uno de los líderes de la Hermandad Musulmana, movimiento islamista proscrito a raíz del asesinato del primer ministro Muhamad Nukrashi Pasha, en diciembre de 1948, ha demostrado ineptitud para el ejercicio del poder en una democracia. Pulido en los conciliábulos de un aparato subterráneo, ha intentado gobernar con una fachada pluralista, pero ha sido dictatorial en su praxis y sus derroteros. Leer más...
Mohamed Mursi ha intentado gobernar con una fachada pluralista, pero ha sido dictatorial en su praxis y sus derroteros
La Primavera Árabe no ha finalizado, y lo que ocurra en Egipto podría significar el final del orden político establecido en ese y otros países