Liberia. Guanacaste Fue en el 2000, durante la ExpoLiberia, cuando Ivis Castillo Navarro “comió carbón” para montar al bravo toro El Polvazal.
Con solo 16 años, usó una cédula que le prestaron para entrar al redondel. Este fue su pasaporte a un accidente que lo dejó en una silla de ruedas.
Apenas terminaba la educación primaria. Hoy, con orgullo cuenta que logró graduarse de secundaria el año pasado y que aspira a ir algún día a la universidad a estudiar Computación.
“Es que yo entiendo todo. No tengo problemas con eso y quiero ser profesional algún día”, asegura con total convicción.
De lo ocurrido dice no guardarle rencor a nadie, a pesar de que muchos le dieron la espalda.
“Cuando a uno le pasa esto, todos los amigos desaparecen, se olvidan de uno. A mí no me visita ningún amigo de entonces, ni ningún montador, nada de eso. Pero tampoco estoy resentido, uno fue el que se metió en eso”, reflexiona.
Castillo vive en barrio El Cambalache de Liberia, a unos 5 kilómetros de donde ocurrió la tragedia.
Sacrificio. Rosa Navarro, madre de este joven, recuerda que cuando ocurrió el accidente tuvo que dejar su trabajo en un hotel.
“Él se convirtió nuevamente en un bebé, ya que requería que le hicieran de todo”, relata.
Doña Rosa sostiene que la tarea ha sido muy dura.
“Nadie nos ha ayudado en nada. Solo gente de la familia y unos gringos que le regalaron la silla. Cuando pasó el accidente, el proceso judicial que iniciamos no prosperó. Pero bueno, eso se lo dejo a Dios, Él hará justicia”, sostiene.
No obstante, la mujer destaca que, a punta de coraje y contrario al pronóstico médico, su hijo pudo volver a hablar y recuperó la movilidad en parte de su cuerpo.
Llena de optimismo y con la fe puesta en los favores divinos, cree que él volverá a caminar.
“No creo que Ivis pueda ir a la U todavía. Yo desearía, pero es que debo pagar taxis y todo eso. Voy a ver si lo meto en un curso de pintura o algo así, para que además le ayude con su terapia”, aseguró.
Lo bueno de este duro episodio, dice la madre, es que uno de sus hijos mayores dejó la monta.