Mónica Chaves, una alajuelense de 39 años de edad, recibió el 21 de enero una notificación de cobro de la CCSS por un monto de ¢550.000.
En un inicio no entendió de qué se trataba esa “deuda”, ya que no es asegurada voluntaria, como para tener cuotas pendientes, y tampoco tramitó un préstamo.
Fue con la lectura íntegra del documento que supo lo que pasaba: en el 2008, cuando estuvo incapacitada durante 20 días, recibió ese medio millón de más en el pago que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) le hizo de la licencia por enfermedad.
Si todo hubiese transcurrido normal hace cuatro años, ella solo debió recibir un pago por ¢91.663, pero en menos de un mes a su cuenta entró seis veces esa suma.
Chaves ahora relata lo que ocurrió cuatro años atrás: sí notó el monto de más en su cuenta y preguntó al banco quién le había depositado el dinero, pero, debido al secreto bancario, no le pudieron dar la información.
Al cabo de unos meses, la alajuelense dispuso del dinero, pues nunca nadie la contactó.
Como el caso de Mónica Chaves, hubo otras 284 personas a las que en el 2008 la Caja les depositó, por un error en su sistema contable, dinero de más en incapacidades.
En total, fueron ¢80,3 millones lo pagado de más, dinero que este año la institución intenta recuperar, incluso por la vía judicial.
¿“Deuda” con intereses? Gustavo Picado, gerente financiero de la Caja, explicó que los pagos extras ocurrieron todos en el segundo semestre del 2008, cuando se realizaron ajustes al sistema contable.
En aquel entonces –dijo– se integró la plataforma de Registro y Control de Pago de Incapacidades (RCPI) al Sistema Nacional de Pagos Electrónicos (Sinpe).
En ese proceso hubo fallas que fueron detectadas en el momento, por lo que no es cuatro años después que se enteran del error, según la versión de funcionario.
También rechazó que los depósitos adicionales se hayan realizado de forma manual.
Mónica Chaves, que ahora aparece como deudora ante la Caja, dijo a este diario que no tiene inconveniente en devolver el dinero, pero critica que la entidad le proponga un arreglo de pago que incluye intereses a partir del 21 de enero, cuando fue notificada.
“Yo no fui a la Caja a pedir un préstamo; es un error de ellos. Están abriendo un portillo para que otras entidades hagan depósitos a la gente, luego digan que fue un error y quieran la devolución de la plata, pero con intereses”, afirmó la también madre de un colegial.
Sostuvo que el plan de la Caja es que pague la “deuda” en seis tractos mensuales de ¢100.000. “Para mí es imposible, eso significa una tercera parte de mi salario”. Pide un trato de acuerdo con sus finanzas.
El gerente de la Caja descartó que otros sistemas, como el de pago de proveedores, hayan presentando errores. Aseguró que los procesos contables son estrictos y están monitoreados constantemente.