Dentro de un año, en un domingo como hoy, quizá usted sepa si las oposiciones políticas lograron armar una flota capaz de, al menos, pelear para evitar algo que no se ha visto en el país desde antes de la guerra del 48: un tercer triunfo consecutivo del mismo partido.
Tal vez ese domingo usted entienda por qué para el 2014 aumentó en un 50% el número de partidos para la competencia presidencial, en un momento de fuerte alergia a la política nacional.
Si se mantiene informado, ese día usted sabrá bajo qué reglas se elegirán los 57 diputados nuevos y qué temas dieron vueltas en los remolinos del debate electoral.
Dentro de un año, tal vez tengan respuesta las preguntas que hoy sirven como punto de partida para el proceso electoral que podría perpetuar al Partido Liberación Nacional (PLN) en el poder, en la Presidencia y en el Congreso.
Tales indefiniciones se suman a los apuros que afrontan los partidos para intentar armarse y salir a buscar unos electores menos dispuestos a morder el anzuelo en las aguas revueltas y, por tanto, turbias, de la política.
Son tan turbias que los experimentados José María Figueres y Rodrigo Arias prefirieron quedarse en tierra firme, pero igual los pescadores abundan.
La faena. ¿Cuántos y cuáles pescadores habrá y cómo llegarán? Eso será algo que sabrá usted de hoy en un año, el 2 de febrero del 2014, cuando quizá haya votado, se aliste para ir a las urnas o esté preguntándose aún a quién apoyar.
Quizá dude de hacerlo o, tal vez, esté seguro de que no lo hará y se matricule entonces con quienes no votan, que en comicios pasados rozaron la tercera parte del padrón. Casi un millón de abstencionistas en un padrón que ya supera los 3 millones de electores . En el 2006 y el 2010, fueron más los ausentes que los votantes del partido ganador.
Cada nueva encuesta refleja ese desánimo electoral como parte de una grieta mayor: el cuestionamiento creciente al sistema democrático , centrado justo sobre esos partidos políticos que pelearán por el poder presidencial y legislativo.
Algunos lucharán por separado contra el peso innegable de la máquina verdiblanca. Otros, tal vez hayan logrado unir una coalición que, en estos momentos, se inspira sobre todo en la meta de evitar el triunfo de Johnny Araya, figura que tampoco acaba de satisfacer a un sector del liberacionismo.
Aunque Rodrigo Arias aceptó hace un mes la crudeza de las encuestas, su tendencia política sigue activa en el PLN y se vuelve notoria la forma del tipo “a regañadientes” con que algunos diputados han jurado apoyo al precandidato único.
Sin garantías. El PLN no es un bloque. Quizá por eso, Johnny Araya insista con su discurso de invocación más allá del partido. El logo que estrenó el pasado jueves tiene más colores que el arcoíris.
Araya sabe también que mostrarse cercano al actual gobierno liberacionista significa compartir, en parte, el castigo popular que toda encuesta refleja. Está obligado a hacer malabares y, de momento, prometió no criticar públicamente la gestión de Laura Chinchilla.
Eso lo ven los opositores. Es uno de los alicientes para las decenas de reuniones que celebran desde hace meses con la intención de descubrir la fórmula ideológica que permita mezclar el agua y el aceite.
El PAC, el Libertario, el PUSC y las distintas facciones de estas agrupaciones conversan entre sí y lanzan a la palestra múltiples opciones de candidato presidencial.
Se multiplican. Al menos 15 políticos han mencionado su interés, mientras otras fuerzas no políticas aún intentan buscar una ficha que los represente. De hoy un año usted verá cuántos llegan a la final.
Hasta hay quien pretende abrir la opción de candidaturas presidenciales sin necesidad de partido . Al menos eso pidió a la Sala Constitucional el presidente del Congreso, Víctor Emilio Granados.
De momento, sin embargo, solo los partidos tienen permiso de navegar. Vacíos o tripulados, grandes o pequeños, tradicionales o debutantes, son 14 los que pretenden lanzarse por el poder presidencial en estas aguas revueltas. A ellos se suman 17 fuerzas provinciales.
Un país distinto. Este es el resultado del afán por ocupar los espacios liberados tras el descalabro del bipartidismo, pero también por la eliminación de requisitos. Ya no están obligados a formar una asamblea en cada uno de los 474 distritos del país. Ahora, pueden empezar por el nivel cantonal, con 81 asambleas.
Además, la Sala IV ordenó mantener inscritos a los partidos registrados, aunque no hayan participado en el proceso electoral anterior.
Si su sostenibilidad política es una incógnita, la financiera lo es más. Aunque en principio hay unos ¢43.000 millones para que financien campaña (el monto más alto en la historia), cabe la posibilidad de que el Congreso haga recortes.
Tiene ocho meses de tiempo y lo apoya el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), que desde mañana se refuerza con dos magistrados que se suman a los tres habituales.
“Sería una lectura correcta de la realidad fiscal del país”, opinó el presidente del Tribunal, Luis Antonio Sobrado, sobre una eventual disminución del aporte estatal.
Pero el magistrado también ve en este proceso “una oportunidad de oro para revertir o acentuar el momento político nacional”.
Sí apuntó a la responsabilidad que tienen los partidos políticos y la misma ciudadanía que los critica. “Es una falacia plantear esto con una ciudadanía angelical y unos partidos con cara de demonio”, ilustró Sobrado.
Añadió: “Los electores deben recordar que alguien quedará ganador aunque sea con un solo voto”.
¿Campaña de qué? Quizá el magistrado se refiera a usted, que hoy lee este periódico sin saber qué le ofrecerán los candidatos o incluso qué les exigirá usted a ellos.
En los comicios del 2002, el tema fue la corrupción; en el 2006, el TLC; y en el 2010 fue la seguridad. Ahora, aunque la inseguridad sigue siendo la mayor preocupación nacional, la estabilidad del empleo y de la economía van ganando terreno, según una encuesta hecha en octubre por Unimer para “La Nación”.
Eso tiene un fuerte lazo con la necesidad del equilibrio fiscal, algo que este Gobierno dejará de tarea a su sucesor, tras fracasar su paquete de reformas en el 2012. Ahora impulsa un plan cuya discusión podría salir a flote en la campaña.
A ello se suma el interés de Chinchilla por elevar los temas de funcionamiento del Estado y gobernabilidad, a propósito del informe que le presentaron seis expertos . Hay un especial énfasis en cambiar reglas del Congreso y de la Sala IV.
Un tema adicional posible será la infraestructura del país, otra de las quejas mayores de la población. Que las carreteras, que otro aeropuerto y algún tema que tal vez, solo tal vez, se mencione en el periódico de hoy en un año.