Premio Magón

Pensadora del siglo XXI

Yadira Calvo: Un recorrido por las ideas y las obras de la ensayista y reciente Premio nacional

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Grace Prada Ortiz graceprada5@gmail.com 12:00 a.m. 03/02/2013

Desde 1978, Yadira Calvo se dedica al oficio de la escritura; despegó con la poesía y ha hecho del ensayo su experiencia de vida cotidiana. Ella nos cuenta cómo se inició en el oficio de la escritura:

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“Desde muy joven sentí la afición por escribir, y por esto decidí empezar; además, me inspiró mucho que no haya literatura sobre la mujer [']. Al principio escribí por una especie de desahogo; luego me di cuenta de que funcionaba bien, y tengo siempre una necesidad de hacerlo debido a la saturación que se vive diariamente [']. Si se tiene vocación, se debe cumplir; no se debe permitir que nadie le imponga nada porque esto sería un crimen contra las dotes que todos tenemos” (Prensa Libre, 3-10-1991: p. 3).

En el pensamiento expresado en sus ensayos, Yadira Calvo propone erradicar el androcentrismo y apuesta por la redefinición del lenguaje sexista, dos pilares que sostienen el nuevo paradigma feminista de la inclusión.

Yadira Calvo resalta la necesidad de reescribir la historia desde la perspectiva de las mujeres reconociendo su aporte a la construcción de la cultura y la identidad nacionales. En 1981 publicó el libro La mujer, víctima y cómplice, una de las primeras obras que abrió el debate sobre la condición femenina en la cultura patriarcal de Costa Rica. Transcibimos unas frases:

“El ser humano no puede ser pensado en términos exclusivamente masculinos o femeninos porque no sería siquiera concebible tal posibilidad. Más allá del accidente de nacer hembra o macho, se nace persona humana, y tenemos derecho a serlo con toda plenitud, sin que raza, ideología o sexo se conviertan en limitaciones para ello” (1981: 18).

Origen de la disidencia. En la redefinición del “ser humano”, el modelo de madre abnegada, sacrificada y mártir se antepone a una nueva manera de ser mujeres, independientes y dueñas de sus destinos. En Mujer, literatura y sexismo (1984), Yadira Calvo hace crítica feminista a la literatura androcéntrica y revela la perfidia patriarcal constante en la mayoría de los literatos.

En De diosas a dragones (1995), Calvo hace un ajuste de cuentas con la filosofía, y critica la misoginia, el poder de los mitos y el lenguaje simbólico, actitudes que descalifican a las mujeres como forjadoras del pensamiento filosófico.

Diversos y perversos son los argumentos esgrimidos para justificar el poder de los hombres sobre las mujeres. Las sabias que conocían el don de la medicina eran acusadas de brujas y quemadas en la hoguera. En La canción olvidada (2000), Yadira Calvo estudia cómo los mitos han contribuido a minimizar el ser y el valer de las mujeres de todos los tiempos. Para ella, solamente es preciso querer escuchar otras voces y otros cuentos para revalorizar a las mujeres.

Sus escritos tienen estilo y sello propios. Yadira es una incansable investigadora de la historia, maneja con excelencia las fuentes y deleita a sus lectores con un derroche de conocimientos sobre la literatura universal. Sus lecturas y su sabiduría la sitúan como una de las más prolíferas pensadoras costarricenses de nuestro tiempo.

El despertar de la conciencia feminista no se produce de la noche a la mañana. En quienes lo experimentan existe una acumulación de vivencias que nos llevan a despertar del letargo patriarcal. Yadira Calvo comparte su despertar al feminismo en el siguiente texto:

“Cuando trato de remontarme al momento en que me enfrenté decididamente contra las arbitrariedades y discriminaciones sufridas en mi condición de mujer, no encuentro ni la época ni la circunstancia en que esto se hubiera presentado como la fractura decisiva que le diera un giro nuevo a mi vida. No ocurrió ninguna tragedia, ningún acontecimiento extraordinario, sino la suma de los pequeños detalles que van haciendo cúmulo a través de los días.

”Por lo tanto, reconstruir este camino implica repasar muchos sucesos y acontecimientos que, supongo, constituyeron las claves de la cuestión: retazos que se fueron juntando para llenar el cofre, no diferentes en gran parte de los que forman la vida de las demás mujeres, constituidos por pequeñas injurias, ligeros rasguños en la dignidad, cosillas de poca monta que montan mucho cuando se repiten una y otra vez” (“Yadira Calvo” en Linda Berrón: ¿Feminismo en Costa Rica?, 1995), 1995: 69).

Cultura inclusiva. Ese despertar feminista implica impugnar la situación de las mujeres en nuestra casa y el trabajo; analizar la relación con los bienes familiares; revisar nuestros amores y la relación con la pareja; preguntarnos cómo vivimos la maternidad y la vida cotidiana. Yadira Calvo hace su propia reflexión al considerarse feminista:

“Me defino como feminista en tanto que partidaria de una doctrina ‘favorable a la condición de la mujer’ y a la eliminación de privilegios de sexo.

”Las feministas hicieron y siguen haciendo quitar de las leyes las minusvalías y los ultrajes que mantuvieron a las mujeres como menores de edad permanentes, o que las asimilaron a los criminales y a los oligofrénicos. Ellas cuestionaron los derechos del varón a proporcionar golpizas ‘correctivas’ a la esposa, o a matarla por cuestiones de honra, o a alquilarla o a apostarla en juego como se podía hacer en algunos países americanos impunemente hasta 1960.

”Si la mentalidad popular ha querido ver, en quienes defienden los derechos de las mujeres, una especie de tragamachos hermafroditas, se trata de una de tantas fantasías con que el vulgo reviste lo que no entiende” (La República, 17-8-1993).

Definiéndose feminista en un sentido amplio, Yadira Calvo contribuye a derribar prejuicios y apuesta por crear una nueva cultura inclusiva.

A la mujer por la palabra (1990) abrió la discusión sobre el poder del lenguaje sexista que discrimina a las mujeres. Yadira Calvo afirma que el lenguaje sexista es opresor y silenciador de las voces de las mujeres.

Las culturas, la historia, la religión, los mitos y las tradiciones son todos hilos de una entramada y retorcida telaraña que hacen, del lenguaje sexista, una herramienta que reprime las expresiones del pensamiento de las mujeres.

El poder de la palabra. La novedad que propone Yadira Calvo es reconocer que el lenguaje no es un concepto rígido ni estático pues posee capacidad de transformación.

Las mujeres deben ser protagonistas en la reinvención del lenguaje, y esto ocurrirá por acción y convicción directa de ellas mismas. Al respecto, Yadira Calvo dice:

“El lenguaje es una manifestación de conciencia y un indicio seguro de categorías mentales, del mismo modo que los mitos y leyendas no son simples fantasías de cerebros afiebrados, sino manifestación colectiva de modos de interpretar la realidad con una fuerte carga de emoción y dramatismo” (La mujer, víctima y cómplice, 1981: 35).

Las ideas y las imágenes que la ideología patriarcal difunde sobre las mujeres son tan finamente elaboradas que las propias mujeres se las creen. Yadira piensa que es posible reinventar el lenguaje desde las mujeres. No da recetas, pero invita a reflexionar y a buscar alternativas para construir un lenguaje incluyente.

El primer paso es tomarse la palabra y reivindicar el derecho a ser designadas con nuestros nombres propios :

“Las palabras tienen un poder casi mágico: en realidad, son capaces de aparecer o desaparecer los objetos. De ahí se puede inferir el efecto social que tendría, por ejemplo, el hecho de que la lengua hebrea careciera de género femenino para los adjetivos ‘piadoso’, ‘justo’, ‘santo’; o el de que la lengua castellana también carezca de este género para el sustantivo ‘genio’. Evidentemente, la no existencia del femenino está sustentada por el prejuicio contra la capacidad racional de las mujeres, pero a la vez lo alimenta y lo sostiene” (1990: 52).

Maestra humanista. Para, Yadira Calvo, a través del lenguaje sexista se ejerce el terror:

“Terrorismo simbólico contra la mujer, terrorismo del lenguaje, no por antiguo menos presente, que adopta cualquier forma porque es mimético, y esta cualidad le sirve para perpetuarse de siglo a siglo, de raza a raza, de cultura en cultura. El discurso del terrorismo misogínico tiene sobre todo tres voces preferidas: maestros, políticos, sacerdotes [...]. Su función y su propósito es defender lo establecido; su imagen se nos aparece en la figura de un padre que con una mano nos ofrece un caramelo y con otra nos enseña un látigo: el látigo por si el caramelo no funciona” (1990: 106-110).

Una nueva estética del lenguaje desde las mujeres tiene como insumos la producción intelectual de escritoras. Tomarse la palabra y escribir desde las mujeres son estrategias que apuntan hacia la eliminación del sexismo en el lenguaje.

El mayor aporte de Yadira Calvo al pensamiento desde las mujeres es su compromiso de recuperar la “canción olvidada” y ubicar a las pensadoras como constructoras de la cultura y la identidad nacionales.

Al reconocer la capacidad creativa e intelectual de las mujeres, Yadira Calvo –escritora y pensadora del siglo XXI– suelta nudos, quita mordazas y abre un abanico de posibilidades para las mujeres de las futuras generaciones.

Treinta y cuatro años de pensamiento y escritura dedicados a las mujeres es obra de maestras humanistas. Yadira Calvo es por excelencia una maestra humanista. Con las palabras de una de las mujeres olvidadas de la historia se rinde homenaje a Yadira Calvo: “Reserva tu derecho a pensar porque incluso pensar equivocadamente es mejor que no pensar” (Hipatía, ¿355?- 415)

La autora es doctora en Historia y catedrática en la Universidad Nacional.

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Pasos de vida

Yadira Calvo Fajardo nació en Tucurrique, provincia de Cartago, el 23 de diciembre de 1941. Es licenciada en Filología Española, profesora asociada de la Universidad de Costa Rica y también docente en la UACA.

Yadira Calvo es hija del campo. El estudio le abrió los sentidos y ensanchó los horizontes críticos que guían su pensamiento.

El acceso al conocimiento hizo que objetase el orden establecido y diera sus primeros pasos en la transgresión. En sus años colegiales criticaba la ideología patriarcal que sostienen los preceptos religiosos. Para Yadira Calvo, la lectura, el conocimiento y el despertar de la conciencia feminista vinieron prácticamente de la mano.

Después de graduarse en la UCR, Yadira Calvo se casó con Faustino Chamorro, con quien tiene tres hijos: dos mujeres (Talía y Coralia) y un varón (Faustino). El descontento de Yadira Calvo por las desigualdades que afrontan las mujeres contribuyó a su despegue como escritora.

Entre 1991 y 1995, Yadira Calvo trabajó como productora del programa Rompiendo el silencio, de Radio Universidad de Costa Rica. Entre las numerosas distinciones que ha recibido destacan el Premio UNA Palabra de 1990 y el Premio Aquileo Echeverría de 1992, ambos en el género literario del ensayo.

Páginas e ideas

Algunos de los libros de Yadira Calvo son:

Poesía en Jorge Debravo (1980). La mujer, víctima y cómplice (1981). Literatura, mujer y sexismo (1984). Ángela Acuña, forjadora de estrellas (1989). A la mujer por la palabra (1990). Mitos y realidades de la democracia en Costa Rica (coautora). Las líneas torcidas del derecho (1993). De diosas a dragones (1995). La canción olvidada (2000).

Entre 1993 y 1995 escribió artículos para las páginas de opinión de La República. También los ha publicado en La Nación, Semanario Universidad, Káñina, Letras y Casa de la Mujer. Ha colaborado con el Servicio de Noticias de la Mujer (SEM) y con la Revista Latinoamericana Feminista Fem/Press.

El parto de la hormiguita

El sonido del teléfono me levantó del asiento con rapidez alejándome unos minutos de una reunión más de la vida cotidiana universitaria. Sin embargo, esta no era una llamada cualquiera. Ella, la hormiguita que trabaja y no descansa y a quien las diosas de la luz, le dieron el regalo de la conciencia, el entendimiento, el discernimiento, la capacidad del pensamiento y la escritura, con su voz firme y contundente me decía “¡Ya parí!”. “¡Qué emoción, comadrita dije! Otro parto tuyo que viene a alumbrar, con tu sabiduría, el camino de las mujeres y los hombres sensibles y creyentes en una sociedad justa, igualitaria y que elimine todo tipo de discriminación”. “¡Pues bien, comadre!: te llamo para pedirte que me acompañés en la presentación de mi nuevo hijo ante la sociedad tica”, me interpeló la laboriosa hormiguita.

Grace Prada Ortiz.

Presentación del libro Terminología feminista (2012).

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