La presidenta de la República, Laura Chinchilla, ha bailado “con la más fea” en los momentos difíciles de su gestión, pero ayer su pareja de baile fue un amistoso “diablito” de la comunidad indígena de Rey Curré, en Osa de Puntarenas.
La mandataria recorrió durante dos horas la zona indígena que desde hace 30 años celebra en febrero el “juego de los diablitos”.
La mandataria aseguró que conocía el “juego de los diablitos” solo por referencia y nunca lo había presenciado. “Una cosa es verlo y otra es vivirlo”.
Varios vecinos se acercaron a la presidenta con regalos exclusivos. Dominga Lázaro le dio una prensa para el pelo confeccionada a mano y la mandataria no dudó en ponérsela. “Quería regalarle algo original del pueblo y le hice esta prensa de jícara”, dijo la artesana.