Editorial

Prevenir, no reaccionar

La trágica explosión de un cilindro de gas en Alajuela, con saldo de tres muertos y cinco heridos, centró la atención del país sobre una realidad asombrosa: los estándares de seguridad aplicados al comercio de ese combustible están fijados en un reglamento centroamericano, superado por el tiempo y limitado a un mínimo de garantías.Leer más...

Las reacciones estatales frente a la tragedia causada por un cilindro de gas en Alajuela son correctas. Ese es el problema

El Estado conocía los ajustes legales y de supervisión necesarios para prevenir accidentes

Foro

La GAM bien vale un tren

Miguel Carabaguiaz M. Presidente Ejecutivo del Incofer

El Incofer preparó hace poco más de 5 años una iniciativa denominada Propuesta para la implementación de un sistema de transporte ferroviario interurbano en la Gran Área Metropolitana, la cual busca darle una verdadera alternativa al transporte público y cooperar con el mejoramiento de la movilidad de las personas en la zona de la Gran Área Metropolitana (GAM).Leer más..

¿Más de lo mismo?

Luis Diego Cascante Filósofo

En La Nación del domingo 20 de enero del 2013, en su artículo “ Más de lo mismo ”, el presbítero Mauricio Víquez se refiere a mi escrito “El método del padre Víquez ” (La Nación, 14/01/2013), 46A Foro), confundiendo nuevamente distintos niveles, el personal y el académico, que no son lo mismo, en su discurso. Me referiré solo al segundo. Quizá la pregunta más importante –que no se ha hecho radicalmente la cristología o que ha respondido indirectamente sobre Jesús– es: ¿se consideró Jesús a sí mismo Dios, hijo físico de Dios, tal como se enseña confesionalmente? En ninguno de los Evangelios Jesús dice: “Yo soy Dios” o “Yo soy divino”.Leer más..

Protección de datos personales

Juan Ignacio Zamora Abogado experto en Derecho Informático

Nuestra democracia se conforma sobre la base de derechos fundamentales y valores tales como la privacidad y protección de los datos personales, protegidos en tratados internacionales y legislaciones nacionales. Estos derechos son tan necesarios como también lo es la libertad de expresión y el acceso a la información. El día 28 de enero se celebró por sétimo año consecutivo el Día Internacional de la Protección de Datos Personales, iniciativa que se dio a conocer en nuestro hemisferio por los Estados Unidos y Canadá en el 2008 y que fue creada en el seno del Consejo de Europa y la Comisión Europea para conmemorar la firma de la Convención 108, documento que se conoce como el primer tratado internacional en regular la privacidad y la protección de datos.Leer más..

Dos graves inexactitudes

José María Tijerino Pacheco EXMINISTRO DE SEGURIDAD PÚBLICA

En un diagrama de una supuesta cadena de mando para la construcción de la ruta 1856, aparecido el lunes 28 de enero en la página 5A de La Nación, se incurre en dos graves inexactitudes.Leer más..

Ciencia, sentido crítico y transgénicos

Gerardo Del Valle Carazo Médico Neurólogo Internista

Quienes nos oponemos al cultivo de organismos genéticamente modificados, no estamos condenando la investigación ni la tecnología en sí, sino el uso de la “ciencia sin conciencia”, parafraseando el artículo del profesor Víctor Toledo de la UNAM , en la discusión sobre los transgénicos.Leer más..

Acciones contra la ingobernabilidad

Donato Garita S. Ingeniero químico

Hemos tenido muchos ejemplos en este pueblo de la praxis: Juan Rafael Mora Porras, ilustre patricio es uno de ellos.Leer más..

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

Columnista del día

Enfoque

Jorge Vargas Cullell jovargas@nacion.co.cr.

Según diversos estudios, somos uno de los países más felices del mundo y, sin embargo, llorar aquí, más que un verbo, es una institución. Así es: en Costa Rica todos lloramos: “Andá y echale una llorada a ver si...” O: “Todos le lloramos y el mae aflojó”. Llorar forma parte de la vida social, algo normal y hasta esperable y no implica deshonra alguna: el duro empresario llora con tal de conseguir un buen trato; el estudiante llora para que le suban la nota; la doñita en la fila, para que le den el papel que necesita. Digámoslo así: bañarse, llorar y cepillarse los dientes son tres normas del manual de urbanidad tico. Más aún, no llorarle a alguien puede ser mal visto, como si el individuo en cuestión fuere tan insignificante que no amerita determinarlo. Llorar es reconocerle valía social.Ver más..

Página Quince

Notables omisiones

Johnny Meoño Segura

En artículo intitulado “¿Seguirán las notables omisiones?” en esta página, el 10 de julio pasado, escribí: “Es en este contexto tan errático... que se crea una Junta... para marcarle camino al Gobierno cuando dicho camino está, jurídica y sociopolíticamente, marcado. Si los conocidos profesionales de esa Junta –abogados incluidos– no reconocen de manera plena... el marco constitucional y legal que regula lo pertinente a la dirección y planificación de todos los procesos gubernativos... estarán contribuyendo a que se siga manteniendo oculto lo que constituye un mayúsculo e integral incumplimiento de deberes por parte del Gobierno... o bien proponer temas o esquemas ‘nuevos’ que inevitablemente enfrentarían los mismos factores de rigidez y fragmentación que hoy nos hacen tan ingobernables”. Me temo que esto ocurrió con este informe.Ver más..