Con la entrada a clases, el estrés se convierte en un compañero más no solo de los estudiantes, sino, también, de los papás y familiares.
El estudio no es el único elemento que provoca tensiones; el levantarse temprano, la preparación de las meriendas, las tareas del hogar y enfrentarse con elementos desconocidos (especialmente en quienes comienzan el kínder, la escuela, el colegio o cambian de centro educativo) disparan la ansiedad en personas de todas las edades.
¿Cómo evitarlo, o, al menos, controlarlo? La organización es la clave, según especialistas en Psicología y Educación.
Para la psicóloga y educadora Allison Boza, tener horarios definidos y dejar las cosas preparadas desde la noche anterior ayuda mucho a tener bajo control la situación y a que el estrés no sea tan alto.
“Es bueno empezar una rutina días antes de que entren las clases, para que los estudiantes no se sientan presionados el primer día. Además, dejar siempre los bultos y los uniformes listos desde la noche anterior y ojalá siempre en el mismo lugar ayuda a crear disciplina y manejar el estrés”, comentó.
“Los padres también deben ser realistas; no exijan solo cienes porque no todos pueden dar eso. Hay que motivar a los niños para que se superen. Un 100 en un examen no precisamente significa que lo aprendió todo”, añadió.
Organización. Para la psicóloga Sarita Álvarez, la comunicación entre la familia es vital.
“Sin importar la edad que tengan sus hijos, dialogue con ellos para que le cuenten cuáles son sus temores o preocupaciones de la entrada a clases”, señaló.
“Como padre, siéntase usted libre de decir que también tiene sus preocupaciones, como el temor a llegar tarde a su trabajo o de no poder tener listas las meriendas a tiempo”, agregó.
En este sentido, toda la familia puede hacer planes para manejar el estrés, como hacer menús de meriendas o establecer horarios.