Un hallazgo de valor galáctico
Neil Ibata, un francés de 15 años, ayudó a producir una simulación en computadora que podría revolucionar el modo en que se creía se forman las galaxias. SU TRABAJO TUVO LA PORTADA de la revista científica Nature.
EL PAÍS INTERNACIONAL
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Publicado el 20 de enero del 2013
Neil Ibata, un estudiante francés de 15 años que hizo una práctica en el Observatorio Astronómico de Estrasburgo, se convirtió en el primer ser humano que sabe que las galaxias enanas cercanas a Andrómeda se mueven rotando en un solo plano alrededor de la gran espiral.
El colegial aplicó lo aprendido sobre vectores usando un programa informático de nombre Python, puesto a punto por él mismo y, hace dos semanas, reveló su descubrimiento en un artículo firmado junto a su padre, el astrofísico inglés de origen boliviano Rodrigo Ibata, nada menos que en la portada de la prestigiosa revista científica Nature.
“Supongo que no todos los días se tiene la oportunidad de publicar en Nature”, declaró con modestia el joven pelirrojo y sonriente al diario Le Figaro, no sin aclarar que en realidad el hallazgo es también mérito de otros 15 astrónomos y físicos de diversos países europeos, Australia, Canadá y Estados Unidos.
Alumno destacado del Liceo Internacional Pontonniers, Ibata, quien de pronto se volvió una celebridad en Francia, contó que velozmente aprendió a usar este lenguaje informático y luego lo aplicó “para visualizar los datos sobre la galaxia Andrómeda (la más cercana a nuestra Vía Láctea) que su padre había reunido a lo largo de varios años”.
Entre el 2008 y el 2011, los telescopios Canadá-Francia-Hawai y el estadounidense Keck tomaron millones de datos e imágenes de Andrómeda y de sus galaxias vecinas, pero fue este jovencito el primero en notar que la mayoría de esas pequeñas galaxias parecían rotar de forma sistemática.
“Al principio, no entendí bien las implicaciones que eso podía tener”, recordó.
Su padre explica en Nature que esas galaxias enanas están “reunidas en un disco muy plano de más de un millón de años luz de diámetro que gira lentamente alrededor de sí mismo”. Y añade: “Desde hace años, los astrónomos sospechan que las galaxias cercanas a grandes estructuras, como Andrómeda o la Vía Láctea, no están repartidas de forma aleatoria.
”Yo mismo no estaba convencido porque eso suponía poner en duda las teorías existentes sobre la materia negra y la formación de las galaxias. Esperaba que nuestras observaciones permitieran demostrar que tales especulaciones eran erróneas”.
Algunos medios han empezado a comentar que quizá el descubrimiento de los Ibata obligará a replantearse si Einstein y Newton estaban del todo en lo cierto. Lo que sí está claro a estas alturas es que el hallazgo le dará nueva forma a la comprensión de cómo se forman las galaxias, algo vital en el campo de la astronomía.
Setiembre iluminado
En declaraciones al periódico francés Le Monde, Neil contó que ayudó a su padre a codificar la información y que terminaron esta simulación en computadora durante un fin de semana de setiembre pasado.
Aparte de comentarlo con los investigadores del equipo, a Neil solo se le ocurrió contárselo a su profesor de Matemática del colegio.
OTRA SENDA
“Me parece que es mejor no hacer exactamente lo mismo que hacen tus padres”, dice el muchacho.
Pese a esta súbita explosión de fama, el muchacho, quien se declara amante de la física, los vectores y la informática, maneja su salto a la vida pública con temple y humor: “No creo que oigan hablar más de mí antes de que pasen 10 ó 20 años. Es más, tampoco sé si quiero convertirme en astrofísico como mi padre, aunque sin duda estudiaré una carrera con predominio de las ciencias”.
¿Toque de suerte?
Rodrigo, el padre de Neil, funge como director de Investigación en el Observatorio Astronómico de Estrasburgo, donde lleva largo tiempo de estudiar la Andrómeda.
Ejerce su vocación docente desde que Neil era solo un niño. “Mi padre comenzó a enseñarme Matemática y Física cuando yo tenía 5 ó 6 años, y siempre me ha fascinado”, confiesa.
Neil Ibata además estudia piano en un conservatorio local y domina tres idiomas aparte del francés: alemán, inglés y chino. Los dos últimos los ha aprendido en su colegio, una institución pública que alberga a cerca de mil alumnos.
En setiembre del 2012, llegó el momento de analizar una serie de observaciones hechas a la galaxia y fue cuando el padre acudió a su hijo mayor en busca de asistencia técnica.
“Quería enseñarle un caso concreto de programación que me resultara útil a mí en este trabajo y creí que esta era una buena oportunidad”, recuerda el progenitor, para detallar luego que procedió a explicarle al muchacho cómo usar el lenguaje de programación Python.
“Calculamos la distancia y la velocidad de rotación de esas galaxias, lo cual me permitió modelarlas. Debo decir que también hubo un toque de buena suerte en todo esto; tal vez fue suerte de principiante”, sonríe el joven Ibata, mientras explica que, como resultado de la simulación, determinó que hay 27 galaxias enanas orbitando alrededor de Andrómeda.
Pero el verdadero hallazgo no fue ese, sino el descubrir que estas no se mueven aleatoriamente, como lo predicen desde hace décadas las teorías. Más bien, forman una estructura coordinada, e incluso se muestran alineadas, en un espacio de más de un millón de años luz.
Pasan los días y la popularidad del joven Neil no parece aplacarse. Su historia ha aparecido en medios de todo Occidente con títulos como “El muchacho que escribió su nombre en las estrellas” y “Niño genio descubre un nuevo orden en el cosmos”. Él solo se considera “un adolescente normal” que sale habitualmente a correr o a pedalear en su bicicleta.

A sus 15 años, Neil habla francés, alemán, inglés y chino, y estudia piano. Su padre (izq.) dice sentirse orgulloso de él. Fotos: AP

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