Tinta Fresca
El tamaño sí importa
¿Cuándo es realmente hermoso un sexo de varón?
ANA ISTARÚ
| revistadominical@nacion.com
Publicado el 20 de enero del 2013
Y no solo el tamaño: el tamaño, la resistencia y la firmeza. Si decidiéramos calibrar los sexos de los caballeros según sus características ideales, el tamaño importa, entre otras cosas, por lo que brinda de espectáculo. Aunque entre desmesura y proporción optaremos siempre por lo segundo: proporción armoniosa con el resto del cuerpo y graciosa proporción entre sus partes. En todo caso, en la refriega amorosa, contrariamente a lo que se podría creer, los excesos de volumen pueden resultar agobiantes, y si el participante es bisoño o de escasa pericia, incluso lastimar.
Pensemos también: ¿de qué valen gallardía y buen tamaño si presa de la exaltación termina el implicado su faena antes de poder complacer a la contraparte?
¿Y qué podríamos decir de la firmeza de sus intenciones? ¿De qué vale tanta hermosura y tanto derroche visual si a la hora de las verdades no logra sus altas metas? No cabe duda: se necesita firmeza. (No, no caeremos en la tentación de decir “firmeza y honestidad”.)
En fin, confieso que formulo estas preguntas no exentas de maldad, tan solo por sonreír imaginando al observador observado, por fin juzgado al juez. El que exigió de las féminas un cuerpo imposible, debe alcanzar ahora estándares de calidad.
Pero todo esto es fútil y no he hecho más que mentir. Porque ¿cuándo es realmente hermoso un sexo de varón, o qué criterios esgrimiremos para juzgarlo feo? ¿Y el de una mujer, cuándo deja de ser bello? ¿Cuando no complace, tal vez? ¿Cuando ya no estrecha con la turgente tonicidad de la juventud? ¿Es por eso que se operan muchas mujeres y reducen la entrada a la caverna de su misterio? ¿Porque el tamaño sí importa?
Permítanme disentir. ¿A qué tanto sufrimiento genital? Un poco más y repararemos virgos para ponerlos de nuevo a la venta, como en siglos más crueles. A qué estirar el pene en el tormento del potro de los artilugios que promocionan las revistas baratas. Porque no hay paisaje genital que no conmueva. El sexo es bello porque si fuéramos plantas serían nuestras flores, y un pene amado es un pene bellísimo aunque no sea infalible y necesite ser socorrido con amor: lo que no tenga en estatura lo tendrá en gentileza, lo que no tenga en potencia lo tendrá en picardía, lo que no tenga en pericia ha de tenerlo en bondad.
Todos tenemos en casa al niño más hermoso del mundo, simplemente porque es el nuestro. Y el sexo más hermoso del mundo, porque es el de aquel que amamos. Porque el único tamaño que importa, y esto sí es cierto, es el del corazón.
Sobre el autor
Ana Istarú
revistadominical@nacion.com
Ana Istarú, escritora y actriz. No conforme con el teatro y la poesía, se aventuró a escribir sus opiniones. Persiste en la candidez de considerar que las palabras transforman el mundo. El que más desea cambiar es el de las mujeres.
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