Ya hace más de dos años, aclaraba en un artículo sobre el tema cambiario que por estilo y convicción no tenía (ni tengo) por práctica discutir las ideas y planteamientos, con argumentos ad hóminem, que se basan en la descalificación o autoridad de quien argumenta. Esto por convicción y también por conveniencia pues como dijo aquel gran maestro, ciego por lo demás, “quizá haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones”. Solo nueva evidencia o mejores argumentos, en mi caso, suelen cambiarlas.
La nueva evidencia. Hoy nuestro pequeño mercado de capitales enfrenta como riesgo manifiesto, ya no latente, una ofensiva de los capitales golondrina que intentan captar utilidades mayores, al aprovechar una diferencia muy importante de la rentabilidad en colones, en un marco de relativa abundancia de dólares que ha mantenido por un muy largo periodo el tipo de cambio cerca de la banda inferior de 500 colones. Esta es la nueva evidencia. Ahora bien, lo que hace este apuro de hoy es subrayar la necesidad de contar con instrumentos para enfrentar este tipo de riesgo y otros más. Definitivamente, este carrera de hoy, lejos de sugerir ampliar la discreción del mercado para manejar sus asuntos, señala las responsabilidades de la autoridades para generar política pública.
Las variaciones del tipo cambio reflejan fenómenos propios del mercado específico de la otra moneda que circula en el país, que es el dólar, la que no tiene una política monetaria. Puede ser explicado por un exceso de dólares en el mercado (legales o no) y por acciones especulativas de actores con capacidad de influir en mercados formales o informales, en cualquier caso, en un plaza pequeña que puede ser afectada por las acciones de actores no tan grandes.
Manejo del riesgo e instrumentos. ¿Será razonable pensar que todo exportador tiene efectivamente asociado ya a un importador y que se protegen mutuamente de los vaivenes del tipo de cambio de manera generalizada? No, no lo es. Este tipo de esquema no está generalizado, ni mucho menos; tampoco los productos financieros para asegurarse contra estos riesgos del tipo de cambio tienen desarrollo, en nuestro mercado. Es conveniente, necesario y saludable promover este tipo de herramientas en el mercado nacional para manejar el riesgo de actores con capacidad de administrarlo de esta manera, por la vía de acuerdos, o comprando instrumentos financieros sofisticados. Lo que no creo es que esto sea equitativo, por dificultades de acceso a tal sofisticación, y, sobre todo, que esto sea suficiente.
Si las autoridades no generan otras herramientas, no tendremos instrumentos que defiendan el piso de la banda cambiaria sin ampliar el riesgo de pérdidas y las perdidas efectivas del BCCR. Por supuesto que este escenario a evitar es claramente inflacionario.
Medidas adicionales. En este sentido, son necesarias medidas adicionales (una caja de herramienta) como las que he abordado en artículos en estas página de opinión (LN: 2010-07-13 y LN: 2010-08-21) que nos aleje riesgos. Limitaciones a la liberalidad de movilidad de capitales, encajes legales diferenciados, incluso para los dólares traídos al país por bancos internacionales. Los encajes pueden ser intencional y desproporcionadamente altos si se trata de depósitos de extranjeros en moneda nacional (mayores la 100%).
Un impuesto a las transacciones cambiarias, muy bajo pero que genere información sobre ellas y recursos al Estado para enfrentar precisamente los riesgos y problemas que genera, o puede generar. Utilicé casos con cajas de herramientas de tres países, Chile, Perú y Colombia. Mencioné que en Perú utilizan los encajes diferenciados; en Chile usaron los encajes por algún tiempo, no actualmente, aunque mantienen fuertes controles al flujo de capitales. En Colombia la necesidad de controlar es quizá de otro tipo, pero igualmente mantiene importantes controles inteligentes.
Preguntas que insisten. En los últimos años el Estado de la Nación se ha ocupado del tema cambiario. En el XVIII informe revisa los logros y limitaciones en este tema, como política y también desde las perspectivas e intereses de diversos sectores. Luego el informe plantea algunas preguntas a las autoridades y también a los que aspiran al apoyo del electorado en las próximas elecciones. Estas son:
¿Qué instrumentos de política monetaria adicionales son necesarios para reducir los riesgos asociados a los mercados de dos monedas (dólares y colones) que circulan en la economía y a la entrada o salida de capitales?
¿Mediante cuáles instrumentos y políticas complementarias se balancearán los efectos redistributivos desiguales que genera el actual régimen cambiario entre actores (exportadores, importadores, consumidores, sector financiero)?
¿Qué iniciativas se requieren para apoyar la administración del riesgo cambiario en las empresas de menor tamaño y para garantizar su accesos a los instrumentos del sistema financiero?
Está claro que es necesario actuar para construir esos instrumentos; está probado que el riesgo ya se vio contundentemente, por lo que es urgente tener esos instrumentos. La dilación tiene consecuencias inmediatas. Una pelota está en la Asamblea Legislativa.