París (EFE) Algunos testigos del ataque cometido el miércoles por un grupo salafista contra la planta de gas en el sureste de Argelia contaron a los medios franceses datos del asalto, que calificaron de “pesadilla”.
“Era una pesadilla, una situación horrible”, declaró a Le Monde un trabajador argelino de las instalaciones, al que identifica como Belhadj, mientras esperaba en los sanitarios del aeropuerto de la ciudad de In Amenas (la más próxima a la planta gasística) ser trasladado a su ciudad natal, Orán, en el norte de Argelia.
Este trabajador relató que durante la noche del miércoles al jueves el grupo asaltante reunió a varios de los trabajadores de las instalaciones en el restaurante, aunque no tenían nada para beber o comer.
Belhadj contó que quedaron en manos de unos 15 asaltantes, y aseguró que les dijeron: “hermanos argelinos, no tengan miedo, somos hermanos, todos somos musulmanes”.
“Reclamaban sus derechos, la puesta en libertad de sus hermanos presos”, explicó acerca de los asaltantes, de quienes no pudo precisar si eran argelinos o extranjeros: “todos llevaban turbantes y hablaban árabe clásico. Estaban armados”.
Otro rehén entrevistado por France Info, dijo que los miembros del grupo salafista “tenían acento argelino o libio, como magrebí. Estaban armados con bombas, muy preparados (...) tenían como 30 o 35 años”.