ARGEL. AP. En un final sangriento, fuerzas especiales argelinas irrumpieron ayer en un complejo de gas natural a la mitad del desierto del Sahara para terminar un impasse con extremistas islámicos que dejó al menos 23 rehenes muertos y a todos los 32 milicianos involucrados, dijo el Gobierno argelino.
Y dado que surgían pocos detalles del apartado lugar en el oriente de Argelia, tampoco estaba claro si alguien fue rescatado en la operación final, pero la cifra de rehenes muertos ayer –siete– es la que los milicianos habían dicho esa mañana que aún tenían en su poder. El Gobierno señaló que las cifras eran provisionales y que no se han contabilizado algunos extranjeros.
Drámtico final. El asedio a la planta procesadora de gas de In Amenas, operada conjuntamente por la compañía británica BP, la noruega Statoil y la petrolera estatal argelina, causó conmoción en el mundo. Un grupo de islamistas se apoderó del complejo, donde había cientos de trabajadores de numerosos países.
La milicia tomó a los trabajadores como rehenes, mientras los militares argelinos rodeaban el complejo y los helicópteros de ataque sobrevolaban la zona durante cuatro días tensos, en los que surgieron reportes de combates y fugas.
La respuesta de Argelia a la crisis fue típica en la historia de las operaciones del país para confrontar a los terroristas.
El Gobierno ha preferido la acción militar a la negociación. La medida ha provocado muestras de indignación en los países preocupados por sus ciudadanos.
En un par de ocasiones, militares argelinos asaltaron dos zonas donde eran retenidos los rehenes, con mínimos esfuerzos, una el jueves y otra ayer.
Sonatrach, la empresa petrolera estatal que manejaba la instalación junto con la británica BP y la noruega Statoil, informó de que los milicianos habían colocado explosivos en toda la refinería. Añadió que había comenzado el proceso de retirar las bombas. Ello sugiere que los atacantes tenían intenciones de volar la instalación, una de las mayores en este país rico en petróleo y gas.
Argelia ha combatido a rebeldes islamistas en su territorio desde la década de 1990. Algunos extremistas se aliaron después a al-Qaeda y crearon grupos en las zonas empobrecidas y mal vigiladas del Sahara, donde convergen las fronteras de Níger, Malí, Argelia y Libia.
Los milicianos atacaron la planta el miércoles por la mañana. Cruzaron desde Libia por la frontera que se ubica a unos 100 kilómetros y atacaron un par de autobuses que transportaban a trabajadores extranjeros hacia el aeropuerto. La escolta militar de los vehículos ahuyentó a los atacantes tras un tiroteo en el que perecieron un británico y un argelino, probablemente un guarda de seguridad.
Frustrados, los milicianos se dirigieron al complejo de gas, que se divide entre el espacio habitado por los trabajadores y la refinería.
En sus últimas comunicaciones, los milicianos dijeron que retenían a siete rehenes: tres belgas, dos estadounidenses, un japonés y un británico. Habían amenazado con matarlos si el ejército argelino atacaba.
Ayer el presidente de EE. UU., Barack Obama, condenó el ataque terrorista contra la central de gas en In Amenas y ofreció ayuda a las autoridades argelinas para superar y esclarecer la situación.
En un comunicado el presidente Obama afirmó que “ la culpa de la tragedia recae sobre los terroristas que la perpetraron, y Estados Unidos condena sus acciones en los términos más firmes” .