Lástima que los nicaraguenses se atolondran tanto cuando van al ataque, porque mostraron orden y ganas como para ganarle a Guatemala el primer partido del Grupo A, ayer en la inauguración de la Copa Centroamericana.
Línea de cinco atrás, volantes disciplinados para salir jugando corto y por bajo, y dos hombres en punta prestos a dejarlo todo en la cancha. Una fórmula simple pero efectiva, sobre todo si se adiciona al pressing del arrojo nica.
Fue un partido escaso en talento y por ende de pocas opciones claras. De ahí que los dos goles llegaran por errores defensivos.
El portero Cristian Álvarez tuvo mucha responsabilidad en el gol nicaraguense, al 40’, pues no se pudo dejar la pelota tras un cobro de tiro libre y en el entrevero el defensor Josué Quijano la empujó al fondo de los cordeles.
Guatemala empató gracias un autogol de Marlon Medina cuando David Espinoza centró desde la izquierda, al 66’.
Pereza chapina. Al inicio del segundo tiempo Guatemala se vio obligada a buscar el empate y las fuerzas nicas flaquearon por un momento. De ahí que los chapines vivieron sus mejores minutos poco antes de que cayera el empate.
Esos fueron los únicos minutos buenos de los de la raya celeste cruzada en el pecho...
La selección chapina se vio perezosa, con poco interés de buscar algo más que el empate y muy pasiva en el ataque.
Sin embargo, vale aclarar que no jugaron solos. Nicaragua nunca movió a sus tres defensores centrales y los laterales siempre volvieron a tiempo para cerrar el candado. Un rival que no deja jugar.
¡Ojo! No solo a Guatemala le va a costar doblegar a esta esmerada fuerza azul.
Más que arrojo nica. No se engañe, ese equipo no es solo ganas, también ha mejorado mucho en su técnica y puede hacer buenas combinaciones para ingresar con velocidad por los costados.
Sí, ha crecido el futbol nica y ayer lo demostró; pero aún le falta mucho por mejorar.
Nicaragua no tiene delanteros natos ni volantes talentosos, de ahí que en el último cuarto de cancha le cuesta hacer efectivo el esfuerzo que deja en la cancha.
Lamentablemente, como comentabamos al inicio, la ofensiva se atolondra cuando llega al último cuarto de cancha y no pasa de remates desviados sin peligro.
Guatemala se complica y es un llamado de atención para Costa Rica, pues Nicaragua es el siguiente rival y por lo visto no viajó en bus hasta acá para pasear.