Una vida estable en pareja durante la edad mediana (de los 35 a los 64 años) podría añadir más años a su vida, y “protegerle” de una muerte prematura.
Esto concluye un estudio de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, que evaluó la calidad de vida de 4.082 personas nacidas durante la década de 1940.
Además del estado civil de estas personas, los investigadores tomaron en cuenta sus personalidades, niveles socioeconómicos y conductas de riesgo para su salud.
Su principal hallazgo fue que el no casarse del todo duplica las posibilidades de morir a una edad más temprana sin importar las causas, frente a aquellas personas que vivieron en un matrimonio estable durante su adultez.
También, perder a la pareja durante la edad mediana y no regresar a una relación sentimental estable aumentaría el riesgo de morir antes de llegar a la tercera edad.
Por el contrario, vivir en matrimonio a lo largo de la vida adulta incrementa las posibilidades de una vida más larga.
Incluso, cuando se tomaron en cuenta factores de personalidad y conductas riesgosas, el matrimonio siguió teniendo un peso relevante en la supervivencia de las personas.
Compromiso saludable. El estudio, publicado en la revista Annals of Behavioral Medicine, es una buena noticia para las 25.000 parejas que, en promedio, contraen matrimonio cada año en el país, y una alerta para el creciente número de personas que inscriben anualmente su divorcio ante el Registro Civil. Este último dato alcanzó las 12.592 disoluciones en el 2011.
Consultadas por La Nación, las psicólogas costarricenses Sarita Álvarez y Patricia Odio coincidieron en que el acompañamiento, la seguridad y el compromiso que resultan de una relación de pareja contribuyen a tener una mejor calidad de vida.
Según Álvarez, el reconocimiento legal del matrimonio, además, puede significar un mayor compromiso entre la pareja y esto podría unir más, pero también sienta más responsabilidades.
Odio añade que los accesos legales y responsabilidades del matrimonio brindan una sensación de acompañamiento en el vínculo.
Sin embargo, las especialistas señalan que el dicho “mejor solo que mal acompañado” también se debe tomar en cuenta.
Estas profesionales recomiendan evitar o terminar aquellas relaciones nocivas que provoquen malestares tanto emocionales como físicos, pues esto más bien podría evitar que la persona se desarrolle con salud y llegue a una vida larga y productiva.