Cuando el profesor José Joaquín Trejos Fernández asumió la Presidencia de la República (1966-1970), uno de sus primeros actos de gobierno fue llamar a su prima Margarita Trejos y decirle palabras como estas:
–Querida prima: no es posible que yo esté ejerciendo la Presidencia de este país y, al mismo tiempo, vos estés cantando en el Club Unión. Ayudame a encontrarle una salida a este problema.
La solución fue que Margarita Trejos continuase su carrera en el exterior. Margarita Trejos nació en San José el 25 de julio de 1925. Sus padres fueron Miguel Trejos Quirós y Alice Donaldson Hernández. La cantante vino al mundo en el barrio Aranjuez, en la casa que hoy ocupa el museo Calderón Guardia.
Esa casa señorial de principios del siglo XX fue declarada patrimonio histórico-arquitectónico del país en 1979. Tiene unos 800 metros cuadrados de construcción. Su familia era propietaria de la conocida Librería y Editorial Trejos.
A principios de los años 30, la familia se trasladó a una casa del paseo de los Estudiantes que todavía se conserva frente a las antiguas oficinas del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados. Finalmente se instalaron en el barrio Don Bosco, frente al parque María Auxiliadora.
Desde niña, Margarita mostró una decidida inclinación por la música, aunque en su familia no había antecedentes en este campo. En principio se dedicó a la música clásica. Su maestro de canto fue Romas Jonis, y su profesor de música, Félix Stroheker. Las presentaciones en el ámbito lírico se dieron en la Sala Tassara, del barrio México; no obstante, su vocación estaba en la música popular.
Su incursión en dicho género musical comenzó en la propia casa con grupos de amigos que apreciaban los boleros de moda, con énfasis en la música de Agustín Lara, Pedro Vargas, Toña la Negra y otros. En ella influyeron también los aires españoles, sobre todo las tonadas de Lola Flores. En ese momento aprendió los movimientos básicos de la guitarra.
Con seudónimo en la radio. A mitad del siglo pasado, los músicos populares en Costa Rica no gozaban de muy buena fama; si la protagonista era una mujer, las cosas se complicaban aún más. Por esta razón y porque Margarita Trejos venía de una familia de prestigio social, la cantante acudió a la radio con un seudónimo.
En 1954, las estaciones de radio La Voz de la Victor y Alma Tica recibieron, en sus estudios, a la cantante Margarita Montes, contralto de dulces matices y voz temperamental, quien se inició cantando temas españoles. Poco a poco, su estilo se fue decantando hacia la línea romántica que habían impuesto las vocalistas mexicanas Elvira Ríos, Rebeca, Toña la Negra, Amparo Montes y Ana María González.
El acompañamiento musical estuvo a cargo de las guitarras de Antonio Meléndez e Ismael Murillo, de reconocida trayectoria en el grupo Cuadro Buenos Aires.
Durante esos años, Margarita hizo las primeras grabaciones en la emisora La Voz de la Victor. Fueron acetatos de 78 revoluciones por minuto: por una cara, el vals Gotas de lluvia; por la otra, el tango Tarde gris. Desgraciadamente, esas placas no se conservan.
Pronto, la publicidad radial se dio cuenta de que en la joven había una promesa artística relevante, y con ello apareció el patrocinio de empresas tan importantes como la Cervecería Ortega, con su producto estelar: la cerveza Imperial, y la Tabacalera Costarricense, con los cigarrillos Virginia. Sin duda, había nacido una estrella en el campo artístico costarricense.
En 1955, ya como Margarita Trejos, la artista realizó su primera gira internacional, a Puerto Rico. En ese país se presentó en el famoso Escambrón Beach Club, sitio donde actuaban las grandes orquestas y los mejores cantantes boricuas, y alternó con las estrellas que venían del exterior. La prensa de la época destacó el éxito de la artista costarricense en aquella isla.
Triunfo en México. En 1961, el sello Peerless de México contrató a Margarita Trejos para grabar un disco de larga duración. La cantante llevó al acetato doce canciones inolvidables con temas de Agustín Lara, Gabriel Ruiz, Gonzalo Curiel, Joaquín Pardavé, Juan S. Garrido, María Alma, Luis Arcaraz, Sergio de Karlo y Manuel Esperón.
Entre todos los temas destaca el bolero La mujer del puerto, con letra del poeta Ricardo López Méndez y música de Manuel Esperón. La letra, atrevida y provocadora para la época, se complementa maravillosamente con la voz lánguida de la intérprete costarricense.
Con el sello Peerless, Margarita Trejos tuvo el privilegio de codearse con artistas de la talla de Frank Sinatra; así los relata la prensa de la época. Su plaza más importante en México fue el centro nocturno Normandie, ubicado en la calle Niza, n.º 5. En ese país entabló entrañable amistad con Marco Antonio Muñiz y Pedro Vargas.
La intérprete regresó a Costa Rica en 1964 y fijó el Club Unión como su sede artística más importante. También se presentó en El Cortijo. Algunas veces se hizo acompañar por el acordeón de Antonio Zapata, el piano del Pibe Hine y por el violín de Aurelio Castillo.
Por esos años, cumpliendo con la promesa hecha a su primo el presidente de la República, inició otras giras por Centroamérica. En El Salvador se presentó en el Gran Hotel Lincoln y en el Club La Cabaña. Continuó sus presentaciones en El Faro, en Honduras, y siguió hacia Guatemala y Miami. En 1968 se enrumbó hacia Suramérica. En los años 70 se retiró del arte.
En pleno apogeo de su carrera, dijo: “Mi tesitura es de contralto, y únicamente me siento segura cuando las canciones me permiten permanecer en mi propio registro. Gusto excesivamente de las melodías de corte romántico en arreglos suaves, que son los únicos que me permiten desenvolver y expresar con libertad mi interpretación. No entiendo de ritmos sofisticados ni canciones arrabaleras”.
Perfil humano. Margarita Trejos fue una dama de notable belleza y voz exquisita, dos virtudes que se conjugan en las grandes estrellas. En 1943, con 18 años, contrajo matrimonio con Juan Bautista Zeledón Castro. De esa unión nacieron cuatro hijos: José Antonio, Ana Victoria, Margarita María y José Manuel (ya fallecido).
Ni blanca ni morena, quienes la conocieron la recuerdan como una dama de piel aceitunada, elegante y ávida de la literatura de Hemingway, Thomas Mann y Jacob Wassermann. Sus hijos expresan que fue una madre devota, cariñosa, caritativa y sensible.
Ya retirada, seguía cantando en familia y con grupos de amigos. Margarita Trejos falleció en San José el 28 de abril de 1994. Sus restos reposan en el Cementerio General.
El autor es investigador musical y preside la Asociación Costarricense de Coleccionistas de Música Popular.