El Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) tendrá que realizar nuevos estudios técnicos en la ruta 32, luego de detectar deformaciones en el suelo en un tramo de la vía en Llorente de Tibás, San José.
La información fue confirmada ayer por el director del Consejo, José Luis Salas.
Según explicó el ingeniero, cuando se levantó la vieja losa de concreto, se encontraron con hundimientos y ondulaciones en el suelo y presencia de humedad. El problema fue visible cerca de la gasolinera Tournon, 800 metros al norte del diario La República.
Eso obligó al Conavi a pedirle a la empresa constructora Hernán Solís, que contrate un laboratorio para que haga pruebas de suelo.
De momento, este hallazgo no altera el cronograma de la obra iniciada hace una semana, que debería demoler el concreto, construir una nueva base y una carpeta asfáltica de 18 centímetros en tres meses, que vencen a finales de marzo. Toda la obra de 3 km cuesta ¢2.600 millones.
“Nosotros creemos que no debemos vernos impactados por eso (los análisis técnicos), hemos seguido avanzando en el desarme de la losa, el quebrado (...). Si encontráramos que hay algo muy delicado, ya entonces tendríamos que tomar otras decisiones”, dijo Salas.
Los resultados de laboratorio estarán listos a mediados de la próxima semana y pretenden explicar por qué hay presencia de humedad y las características del suelo, entre ellas si es muy arcilloso y si tiende a hundirse.
Si se encuentran problemas serios, el Conavi sí estaría obligado a modificar la composición de la base y la subbase antes de chorrear (colar) la carpeta asfáltica.
Vieja historia. Sin embargo, los problemas en el suelo no son nuevos.
El ingeniero Ricardo Umaña Portocarrero advirtió ayer en un comentario en Opinión de La Nación (pág. 27) que ese tramo de la ruta 32 se hizo hace 30 años con una excavación de 25 centímetros para la subbase y 22 centímetros más para la losa.
Umaña señaló que con esas características constructivas, la losa se iba a quebrar, porque no resistiría las cargas previstas.
“Nosotros, como contratistas, advertimos a la inspección del MOPT, después de haber hecho un estudio de parte nuestra, de que los suelos de esa vía eran heterogéneos y por tanto no iban a resistir la carga proyectada de diseño”.
Procon, que hizo la calle por ¢36 millones, había recomendado que la obra tuviera una excavación total de 80 centímetros.
Según recordó, por la “premura del MOPT por terminar la obra” la vía se hizo en concreto y no en asfalto como está previsto y a menos profundidad de la recomendada. A la postre, el concreto se quebró.
Ayer, en conversación con este medio, el ingeniero Umaña recomendó hacer nuevos estudios técnicos porque allí el suelo es heterogéneo, hay arena, arcilla y lodos y eso dificulta diseñar una solución uniforme para toda la vía.
“Lo preocupante es que alguien diga que eso debió de hacerse en aquella época (el tipo de construcción) y no se hizo”, advirtió José Luis Salas ante las denuncias del ingeniero de Procon.