Editorial

Editorial: Internet y libertad

El factor determinante de la rápida expansión global de la Internet ha sido la libertad. Gracias a este prodigioso instrumento, nutrido de la autodeterminación de miles de millones de seres humanos alrededor del planeta, han crecido las comunicaciones, el comercio, la ciencia, la cultura y tantas otras facetas de la creatividad humana.Leer más...

La asamblea de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), reunida en Dubái, dio un fuerte golpe al libre intercambio de información en el mundo

Ante la alternativa de libertad o estatismo para la Internet, no cabe duda de que la libertad eventualmente prevalecerá

Foro

Nuestro deber para tener democracia

Ricardo Roldán Abellán Estudiante de Doctorado, ROSE School, IUSS Pavia

En la escuela en Costa Rica se nos enseña que somos una de las democracias más antiguas de América Latina y que tenemos un sistema democrático digno de ser imitado en el mundo.Leer más..

La verdad sobre la generación eléctrica privada nocturna

Teófilo de la Torre Ingeniero

En las últimas semanas se ha acusado al ICE de negarse a comprar energía hidroeléctrica al sector privado en las noches, mientras ocupa en las mismas horas plantas térmicas.Leer más..

Estado, religióny democracia

Andrés Figueroa Vásquez Comunicador

Actualmente hay en nuestro país dos formas diferentes de comprender los derechos humanos y la democracia. Ambas se encuentran en pugna. Por un lado, se encuentra el sector más “progresista”, que ha sido incapaz de traer a Costa Rica ciertos principios con casi dos siglos de aplicarse en otras latitudes. Me refiero al Estado laico. Este se ha comprobado como la única manera de garantizar el bien común sobre los intereses particulares. La independencia frente a las instituciones eclesiásticas es la primera etapa para una convivencia sin privilegios ni discriminaciones de ningún orden.Leer más..

Respeto al principio de legalidad

Pablo Ureña Jiménez Abogado ptrabajos2006@yahoo.es

El pasado primero de enero del 2013, en esta mismas páginas del diario LaNación, el superintendente de Seguros, don Tomás Soley Pérez, responde a mi denuncia pública sobre que el INS, de manera ilegal, había trasladado su obligación cuasi fiscal de transferir el 33% de lo que recaudaba por concepto de la prima de la póliza del seguro obligatorio de vehículos particulares en favor de Cosevi, sobre el patrimonio de los propietarios.Leer más..

El sirope de arce

Fraser Pirie Empresario Aguacal1@yahoo.com

En Quebec, donde se produce el 75% del delicioso sirope de arce, las condiciones climáticas afectan directamente la producción. Hay primaveras de abundante producción en los árboles de arce y otros años desastrosos. Un cartel de productores controla el suministro del producto con el fin de mantener estabilidad en el mercado. Son respetados porque no inflan sus precios sino solo buscan estabilidad en la oferta y demanda.Leer más..

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

El Mundo de Kandler

Ampliar

Columnista del día

Enfoque

Jorge Vargas Cullell jovargas@nacion.co.cr.

A uno de cada cinco asalariados no se le paga el aguinaldo. ¿Poca gente dirán ustedes? Trescientos mil personas digo yo. Y vean que hablo de asalariados, por lo que no incluyo en la estadística a quienes venden chucherías en la calle que no tienen derecho a aguinaldo debido a su condición laboral. Entre quienes trabajan en el campo y en empresas con menos de 9 empleados, la situación es peor pues el pago del aguinaldo baja a la mitad. Quienes más sufren son los trabajadores menos calificados, los que trabajan jornada parcial o viven en la zona sur o Guanacaste. No hay ningún sector económico donde la ley se cumpla cabalmente: incluso entre empresas grandes este derecho se escamotea, eso sí en menor proporción que en el resto.Ver más..

Página Quince

¡Qué difícil, qué difícil!

Jacques Sagot

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” –es el segundo mandamiento bíblico (Marcos 12: 31). No es una propuesta, una sugerencia, un planteamiento: es una orden. Muy bien, cumplamos con ella. Pero señalemos, al hacerlo, los problemas que suscita.Ver más..