Hanna Gabriel vivió un drama de ocho asaltos con su esposo de protagonista

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Arnoldo Rivera y Diego Ureña arivera@nacion.com 12:00 a.m. 01/01/2013

Seria y reservada, con sus ojos de color miel centrados en el cuadrilátero, Hanna Gabriel sufrió y vivió cada jab, cada gancho, cada golpe que intercambió su esposo, el Tiquito Vásquez, en la pelea.

Imagenes/Fotos

Gabriel llegó con un elegante vestido negro a la velada, que resaltaba su figura y hasta desviaba un poco la atención de la acción entre las cuerdas.

Pero hasta ahí llegó el protagonismo de la campeona de boxeo, apenas arrancó el combate se limitó a ser un apoyo para su esposo entre la multitud que vitoreaba por el local Uchiyama.

Los nervios y la ansiedad provocaban que la tica se frotara las manos con regularidad, mientras no desviaba la mirada del sujeto en una pequeña pantaloneta roja que en agosto le dio el sí.

Pero el silencio no pudo reinar y los gritos de la costarricense empezaron. “Vamos” fue el más frecuente y como increpando a su cónyuge también soltó un “¿De quién es esto?”, en referencia al cinturón en disputa.

Uno de esos gritos en el Gimnasio General de Ota City viajó miles de kilómetros hasta los hogares costarricenses gracias a la magia de la televisión. Eso terminó de despertar a los ticos, que de pronto inundaron las redes sociales con mensajes sobre el grito de Hanna.

Ella siguió sufriendo hasta el final de la pelea, un golpe al ánimo fue la derrota de su esposo.

“Me siento un poco triste. Me siento más preocupada de cómo Bryan se puede sentir”, dijo.

Su dolor era grande pero su orgullo y esperanzas eran ingentes. Su amor perdió pero ella asegura que es solo un tropiezo en el camino a seguir como grande.

“Sé que puede sentirse un poco triste de no haber cumplido con las expectativas, no solo de él sino de todo el país. Pero siento que se merece el respeto de todos, el apoyo. La carrera de Bryan está empezando”, dijo la pareja del boxeador.

Ya en el camerino, la pantera que arrasa en el ring se mostró más tranquila al ver el estado de la salud de su esposo.

Mientras él le hablaba a la prensa , ella le tomaba la mano. Su papel hoy no era el de la peleadora tenaz, su labor era la de la pareja incondicional que está ahí en los momentos más difíciles de su esposo.

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Ivan Guerrero Velasquez 13:46 1/1/2013

Creo que esto es lo mejor de esta aventura (ya que eso es lo que fue). La lealtad y compañerismo de la pareja, lo deportivo es para olvidar.

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3Títulos frustrados

Jose Isaac Marín cayó por decisión ante el mexicano Ricardo Arredondo (en el suelo, por un resbalón), en el estadio Eladio Rosabal Cordero, en 1972.

Álvaro Rojas tuvo la primera oportunidad de conquistar el título mundial en 1975, contra el japonés Guts Ishimatzu, pero este, en su país, lo noqueó.

En 1976, Rojas contó con una nueva chance. Sin embargo, en frente tuvo al histórico Roberto Mano de Piedra Durán, quien de nueva cuenta, lo noqueó.

Orlando Hernández cayó en 1977 por nocaut técnico en 15 rounds, ante el veterano Luis Lumumba Estaba, en Venezuela. Tuvo solo 15 días de prácticas.

Humberto Aranda peleó en España, en 1999, contra Francisco Castillejo, quien lo doblegó por nocaut técnico en el cuarto asalto. Aranda sufrió un grave corte.

Jaime Barboza peleó en el Gimnasio Nacional de San José, en 2011, ante el irlandés Brian Magee. Al final, por decisión unánime, el europeo dejó con las manos vacías al Indio.

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