Si los años que pasan añejan una canción, un escenario es capaz de revivirla de golpe y rejuvenecerla en cuestión de segundos. El Club Pepper, en Zapote, fue testigo el domingo del “vuelve a la vida” del punk noventero, al ritmo de la banda californiana Face to Face.
El concierto fue el regalo de Navidad que Destiny Recordings les dio a los fans del punk y el hardcore, quienes este 2012 pudieron disfrutar en vivo con bandas como Horse the Band, Rise Against, Antiflag y The Lawrence Arms.
Antes del plato principal, los nacionales de UFO, Indeleble, No Resolution y la banda canadiense Prevenge fueron los encargados de calentar a un público que, aunque se veía escaso al inicio, fue multiplicándose mientras se avanzaba la noche.
Con cerveza en mano, Trever Keith y compañía bajaron a la tarima a las 8:15 p. m. Para muchos, el inicio del chivo fue un déjà vu hacia 20 años atrás, cuando le dieron play al primer disco de la banda, Don't Turn Away, y empezó a sonar You've Done Nothing.
La pieza fue como una orden que obligó a los asistentes a hacer una sola masa humana, que no dejó de moverse durante hora y media.
“¡Muchas gracias, Costa Rica! Mi hablar español. ¡Yo soy fucking happy!”, dijo Keith tras el micrófono en un spanglish de libreto, que se ganó aplausos.
En cantidades casi iguales, había torsos desnudos goteando sudor y camisetas negras hechas una sopa. Los que van a estos conciertos ya son veteranos en el mosh y lo que menos les importa es grabar la canción en el celular, porque el punk se disfruta con el puño en alto y la garganta seca al corear cada canción.
El concierto fue transcurriendo entre piernas voladoras, vasos de cerveza que salpicaban el aire y euforia colectiva.
El repertorio fue un recorrido por los siete discos de la banda, un compilado de éxitos y recuerdos, que intoxicaron oídos de fanáticos desde principios de los noventa.
Se dejaron escuchar canciones como Walk The Walk, Blind, Ordinary, de su tercer material que lleva el mismo nombre de la banda.
Más tarde llegó Should Anything Go Wrong, con la que Keith confesó “¡me gusta este show!”.
El zarpe.Disconnected, de su disco Big Choice, fue la encargada de cerrar la primera parte de este concierto.
Los aplausos trajeron a la banda de nuevo a la tarima y tocaron Bikeage, original de Descendents y It’s not over.
Face to Face se despidió , salieron del escenario y la producción empezó a recoger los instrumentos. “¡Face to Face! ¡Face to Face!”, gritaba la masa humana, porque lejos de cansarlos, el concierto los dejó sedientos de más música. “¡Face to Face!” siguieron.
Trever Keith bajó, agradeció y, con la cara sudada, dijo “solo una más”. Sonó 1000 X, última canción de su primer disco.
Empezaron y terminaron el chivo en 1992, como para dejar claro, que la experiencia la llevan en la sangre y que, aunque los años pasen, de boca en boca, la música nunca muere.