Con las tasas hasta el cuello
Más de ¢3,1 billones en préstamos bancarios se ajustan a este indicador financiero tan vulnerable: la tasa básica pasiva
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Publicado el 16 de diciembre del 2012
Para explicar el comportamiento de la Tasa Básica Pasiva (TBP) durante el 2012, hay que remontarse a los últimos meses del 2011, cuando el Gobierno promocionaba la necesidad de implementar una reforma fiscal.
Fue en la última semana del año pasado, cuando el Ejecutivo advertía que el déficit fiscal (diferencia entre ingresos y gastos del Gobierno) ya presionaba las tasas de interés y que el alza seguiría en el 2012, debido a la gran cantidad de dinero prestado que necesitaba para financiarse.
Con este augurio a sus espaldas, el 2012 empezó con una tasa de interés del 8% y los bancos comenzaron a resentir un incremento en las captaciones de fondos por parte del Ministerio de Hacienda.
Esto llevó a los intermediarios financieros a elevar también sus tipos.
Por su parte, el Banco Central hizo eco del estrujamiento en las finanzas de Gobierno y anunció que se acercaban dos años de crédito restringido y de presión en los intereses en colones.
Una larga negociación legislativa de la reforma fiscal, y su posterior fracaso en abril, favorecieron el pesimismo del mercado de dinero y abrieron el camino para que la tasa básica aumentara, pese a altibajos, hasta el 11%.
Durante este tiempo, las familias debieron evaluar sus posibilidades reales para tomar una deuda en colones.
El anuncio del Gobierno de que el déficit fiscal seguía experimentando un crecimiento, centró los esfuerzos del Ejecutivo en la captación de más fondos. Esto lo hizo por medio de un endeudamiento externo.
De esta manera, se dejaría de presionar las tasas en colones, pues los recursos se dejarían de buscar internamente y a cambio se recurriría a la emisión de bonos en el extranjero para llevar recursos a las arcas del Estado.
A finales de agosto, la Asamblea Legislativa finalmente dio luz verde a la emisión de los bonos de deuda externa.
Édgar Ayales, ministro de Hacienda, pronosticó entonces que las tasas comenzarían a bajar, pues los bancos ya no tendrían que ‘luchar’ con Hacienda por los recursos disponibles en el mercado interno.
Pero la promesa de tasas bajas no caló en los intermediarios financieros y las tasas de interés continuaron su recorrido por la senda del alza.
En octubre, cuando la TBP llegó a su máximo de 11%, reaccionó la presidenta Laura Chinchilla, quien llamó a la atención a los bancos públicos por pagar las tasas más altas del mercado pese a que son las entidades menos riesgosas del país.
Esta llamada de atención y la colocación de los eurobonos –finalmente, a mediados de noviembre– sirvieron como válvula de escape y han reducido la tasa básica al nivel de hoy (9,50%).
En la actualidad, más de ¢3,1 billones de los préstamos bancarios se ajustan con el vaivén de la tasa básica.
Juan Pablo Arias
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