CCSS: un enfermo más estable
El ahogado empieza a salir a flote, aunque todavía le falta para llegar a la orilla
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Publicado el 16 de diciembre del 2012
Todavía están frescos en la memoria aquellos titulares que daban cuenta del festín en que algunos políticos convirtieron a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
Como si los hechos de aquellos años –revelados por La Nación en el 2004– no hubieran servido de aprendizaje, el año pasado este diario sacó a flote los malos manejos administrativos de la gestión de Eduardo Doryan (2006-2010) , los cuales obligaron a las autoridades actuales a admitir la crisis.
Entre otras tantas cosas, a Doryan se le achaca que perdonó al Estado el pago de intereses de su millonaria deuda con la CCSS.
Con Ileana Balmaceda Arias a la cabeza, las máximas autoridades de la CCSS aplicaron este año una política de ajuste presupuestario para lograr el “ajuste financiero” que permitiera sostener la alta demanda de los servicios en los seguros de salud, enfermedad y pensiones.
Las medidas no se hicieron esperar, al igual que las quejas de distintos grupos, especialmente, los médicos: congelamiento de plazas vacantes, ejecución de una política restrictiva en alquileres, reducción de la partida de honorarios y consultorías en un 93%; 89% menos en las actividades de capacitación, y un recorte del 50% de los gastos en viajes al exterior, entre otras.
Algunos de los resultados, se dieron a conocer el 2 de octubre: este año, la institución ahorró más de ¢2.500 millones en subsidios por enfermedad; la tasa de crecimiento del gasto pasó del 9,7% al 7,5%; se recuperaron ¢136.465 millones a través de la gestión de cobros; y se redujo el índice de morosidad de 0,78% a 0,55%. Todo este proceso de limpieza en la gestión administrativa en todos los niveles de la institución –incluidas las oficinas centrales– no ha dejado de generar molestia.
Una de las primeras agrupaciones en pegar el grito al cielo fue el Colegio de Médicos y Cirujanos. Sus voceros, denunciaron que ese tipo de políticas provocarían recortes en los servicios a los asegurados.
Las autoridades de la CCSS salieron al paso insistiendo en que las medidas perseguían elevar la eficiencia en la administración de los recursos.
Todavía falta mucho por sanear en una institución tan compleja, que maneja un presupuesto anual superior a los $2 billones.
Las quejas aún saltan en áreas críticas como el pago exagerado en la compra de servicios a terceros.
En una institución tan compleja como esta (cada año, casi 3 millones de consultas, 48 millones de pruebas de laboratorio, y más de 330.000 egresos hospitalarios), es de esperar una mejora en la gestión y más amor por la camiseta de la salud pública.
Ángela Ávalos R.

En Grecia, Alajuela, hubo protestas todo el año por la atención en el hospital. Archivo

En Grecia, Alajuela, hubo protestas todo el año por la atención en el hospital. Archivo
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