Caracas. AFP. Con la designación del canciller y vicepresidente, Nicolás Maduro, como su eventual sucesor, en caso de que el cáncer lo inhabilite para ejercer las funciones, el presidente Hugo Chávez, único e indiscutido líder de su movimiento político en Venezuela, marcó el camino para mantener unido el chavismo.
Al nombrar a su vicepresidente y canciller como heredero político, Chávez “inició el sábado la transición y empleó la mejor técnica: anunciarla en vida porque es mucho más fuerte para lograr el apoyo para su sustituto”, dijo a la AFP el presidente de la firma Datanálisis, Luis Vicente León.
Maduro, de 50 años, asumirá la presidencia temporalmente si Chávez queda imposibilitado para el cargo y fue designado por el mandatario para que sea también el candidato oficialista en las elecciones que se realizarían en un plazo de 30 días.
Chávez anunció el sábado que enfrenta una recaída del cáncer y debe someterse de urgencia a una cuarta operación en La Habana.
Justo ayer, la Asamblea Nacional autorizó al presidente para que regrese a Cuba, viaje que estaba previsto para ayer mismo.
Señales de cambio. Chávez, que maneja el poder de forma personalista y nunca permitió el surgimiento de otros líderes dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), debe garantizar la unión detrás de Maduro.
El presidente “dio una orden para que fuera acatada en las mejores condiciones: significa que trata de consolidar a su campo detrás de Maduro, independientemente de si queda inhabilitado en el corto plazo o no”, agrega León.
Según Carmen Fernández, presidenta de DataStrategia, Chávez no solo designó a Maduro sino que, sin anunciarlo, conformó un dúo con Diosdado Cabello, exmilitar de línea dura y presidente de la Asamblea Nacional.
“Diosdado no queda fuera de juego. Es la figura civil de Maduro que descansa sobre la militar”, consideró Fernández.
“La designación de Maduro puede contar con el apoyo de Diosdado, de (su hermano y gobernador de Barinas) Adán Chávez y del (gran aliado del gobernante, el líder cubano) Fidel Castro”, expuso León.
“A quien no conocemos es a los invisibles (dentro del PSUV), quienes ante un cambio van a ver amenazada su fuerza, su poder o sus negocios”, agregó León.
Estimaciones. La prueba de fuego estaría en el llamado a comicios en caso de que Chávez no pudiera asumir su nuevo mandato de seis años el 10 de enero, tras su reelección el 7 de octubre, o quedara inhabilitado en los primeros cuatro años.
El presidente fue reelegido con el 55% de los votos frente al 44% para el líder opositor, Henrique Capriles, gobernador de Miranda.
“Capriles es un riesgo concreto para cualquier candidato oficialista que no sea Chávez, porque nunca va a tener su talla”, afirmó León.
Analistas no descartan, por otra parte, una reforma constitucional que evite convocar a elecciones, como establece ahora la Carta Magna, para poder designar directamente presidente a Maduro.
“Eso dependerá de la fortaleza de Chávez, de cómo sale de su operación en Cuba y de los resultados de las elecciones a gobernadores del otro domingo”, según León.
La oposición pidió apego a la Carta Magna.