Arte

El carnaval llegó en diciembre

Fiesta de grabados Se ha abierto la V Exhibición Anual de Estampa Artística

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Víctor Hurtado Oviedo vhurtado@nacion.com 12:00 a.m. 09/12/2012

Los grabadores son optimistas: de un año a otro, han pasado de la nostalgia a los carnavales, lo que es como cambiar el bolero por la rumba para dibujar la alegría. Esto se nota en la V Exhibición Anual de Estampa Artística, abierta en el Instituto de México en San José.

Imagenes/Fotos

La exposición de grabados gira en torno de un tema: los carnavales, y 40 artistas costarricenses, más algunos foráneos, interpretan esa fiesta pagana empleando las más actuales técnicas. En el 2011, el tema de la exhibición fue la nostalgia; en años previos, el autorretrato, la pandemia (por la “gripe aviar”) y el origen de la muerte.

La exposición reúne trabajos de maestros ya consagrados, como Rebeca Alpízar, Adrián Arguedas, Ólger Arias, Miguel Casafont Broutin, Rudy Espinoza y Alberto Murillo; más creaciones de los docentes de la Cátedra de Grabado y Diseño de la Estampa de la UCR y de estudiantes de UCR y la UNA.

“La Cátedra de Grabado de la Universidad de Costa Rica organiza las exhibiciones anuales, y hemos conseguido una gran aceptación de artistas y de público”, expresa Salomón Chaves, director de la cátedra y también expositor.

Diversidad técnica. Los convocantes han recibido obras de otros países, como Nicaragua y la Argentina. Dos de los trabajos más notables corresponden a los nicara-guenses Robert Barbarena (Carnaval poético) y a su hermano Carlos (La mort du saltimbanque).

La exposición es también un despliegue de técnicas, como las del grabado al taco, en linóleo, en metal, xilografía, serigrafía, mesotinta, monotipia, colografía, aguatinta, aguafuerte a color y barniz al azúcar. Por ejemplo, Greivin Ureña aporta Desfile de políticos, una serigrafía digital de tres planos.

Las novedades técnicas incluyen procedimientos no tradicionales de impresión, como la transferencia, la impresión digital y el grabado con fotopolímeros. “Todas responden a las tendencias no tóxicas del grabado actual”, explica Yula Cambronero Bonilla, una de las organizadoras y profesora de la Cátedra de Grabado de la UCR.

Cada artista ha mirado y recordado los carnavales a su manera: los desfiles callejeros, las celebraciones patronales, las fiestas en las casas, las viejas fotos donde la alegría se entristece en sepia, los políticos más los payasos, la sesgada presencia de la muerte...

“Para este año, luego de ‘la nostalgia’, decidimos dar un giro y proponer un tema alegre: el carnaval. Este puede abarcarse desde muchas perspectivas: históricas, actuales, políticas, familiares..., y así puede comprobarse en las obras de los expositores”, añade Yula Cambronero.

Hacia los sueños. A su vez, Alberto Murillo Herrera, expositor y exdirector de la Escuela de Artes Plásticas de la UCR, resalta que aquella diversidad de técnicas permite que el artista pase de una otra si acaso se cansa de una. “Uno nunca se aburre”, agrega.

Murillo fue el organizador de la primera exhibición, en el 2008, y recuerda que entonces, como ahora, recibieron todo el apoyo del Instituto de México. Carlos Guillermo Montero, profesor de historia del arte en la UCR, es el curador de la actual muestra.

Según Alberto Murillo, estas exposiciones pueden animar a las autoridades del Estado para que creen el Salón Nacional del Grabado, exposición que incluiría premios, a la manera de los antiguos salones nacionales de arte.

Precedentes. En la inauguración de la muestra, Luis Paulino Delgado Jiménez, exdecano de la Facultad de Bellas Artes, recordó momentos de la historia del grabado en Costa Rica: desde 1934, cuando se publicó un álbum con un prólogo de Abelardo Bonilla. Este libro contenía grabados de Francisco Amighetti, Francisco Zúñiga, Carlos Salazar Herrera, Manuel de la Cruz González y Adolfo Herrera.

En 1972, el artista Juan Luis Rodríguez volvió desde París y enseñó grabado en metal gracias a un convenio suscrito con la UNESCO. En ese mismo año, se nombró a César Valverde director de la Escuela de Artes Plásticas, y por su gestión se creó la especialidad de grabado.

El tema de la exposición de diciembre del 2013 será “los sueños”. La actual exhibición seguirá abierta hasta el viernes 21 de diciembre en el Instituto de México (Los Yoses, San José, teléfono 2283-2333).

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Grabados en el tiempo

Luis Paulino Delgado Jiménez tiene una memoria prodigiosa. Sigue vinculado a la UCR después de 58 años de haber superado la prueba de suficiencia artística, que rindió a los 12 años de edad. Delgado ha sido decano de la Facultad de Bellas Artes. Aunque está pensionado, permanece activo en la organización de exposiciones de la UCR.

Don Luis Paulino cita momentos de la historia del grabado en Costa Rica, desde 1934, cuando se publicó un álbum de grabados con prólogo de Abelardo Bonilla. Este álbum contenía trabajos de Francisco Amighetti, Francisco Zúñiga, Carlos Salazar Herrera, Manuel de la Cruz González y Adolfo Herrera, entre otros creadores.

En el decenio de 1950, en la UCR, Amighetti enseñaba grabado en madera, y Luis Daell, serigrafía, indica Delgado.

En 1972, el artista Juan Luis Rodríguez volvió desde París y enseñó grabado en metal gracias a un convenio suscrito con la UNESCO. En aquel mismo 1972, se nombró a César Valverde director de la Escuela de Artes Plásticas, y gracias a su gestión se creó la especialidad de grabado.

En 1976, un proyecto auspiciado por la Organización de los Estados Americanos permitió un desarrollo del grabado mediante el envío de profesores a otros países para que conocieran nuevas técnicas; a la vez, se invitó a artistas extranjeros para que dictasen cursos. Asimismo, llegaron maestros grabadores de China y Japón. Este proyecto fue el Centro Regional de las Artes Gráficas (CREAGRAF), que auspició talleres para Centroamérica, el Caribe, Colombia y Venezuela, con sede en Costa Rica.

“Toda esa actividad creó un ambiente que preparó la formación de los maestros actuales del grabado nacional, y suscitó el interés en aprender grabado en pintores y otros artistas”, explica el maestro Delgado.

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