La gestión de la Cancillería en los primeros dos años del gobierno de Laura Chinchilla marchó sin prioridades ni lineamientos claros, con más acciones reactivas que propositivas, una crisis política y un cambio de jerarca pocas veces visto.
Además, se caracterizó por escasos resultados concretos, participación de bajo perfil en foros internacionales y sin proyectos innovadores en el escenario mundial.
Así lo señala el decimoctavo informe del Estado de la Nación, que concluyó con un “balance negativo” su evaluación de la política exterior del país –en materia diplomática– durante los años 2010 y 2011.
Consultado al respecto, el canciller Enrique Castillo dijo: “Hay que tener presente que ese Estado de la Nación que acaban de presentar es un informe del 2011. Eso no es aplicable al 2012 (...). Si bien eso pudo haber sido así, hoy no es así”. Él llegó al cargo en setiembre del 2011.
Sin protagonismo.El documento, publicado el martes 6 de noviembre, advierte de que en el 2011 “no hubo acciones significativas que posicionaran al país como defensor de los derechos humanos y los valores democráticos en el plano internacional, ni que sostuvieran el protagonismo que se logró en la administración anterior”.
“El país mantuvo su presencia en los principales foros internaciones, pero su participación tuvo un bajo perfil”, añade el documento, que se realizó con la colaboración del especialista en Relaciones Internacionales Carlos Murillo.
El informe señala que el trabajo en la Cancillería estuvo marcado por el conflicto limítrofe con Nicaragua y las irregularidades con los nombramientos de políticos y allegados al Partido Liberación Nacional (PLN) en el servicio exterior, hechos que culminaron con una crisis política y “ tuvieron un efecto negativo en el plano doméstico”.
El documento también advirtió sobre los “pocos resultados concretos” que Costa Rica obtuvo en la Organización de Estados Americanos (OEA), y la ausencia de la presidenta Chinchilla en las cumbres de mandatarios centroamericanos.
“Es una estrategia errónea, que genera un autoaislamiento y podría restarle apoyos frente al conflicto con Nicaragua”, afirma el informe Estado de la Nación.
Por el contrario, dicho informe elogió la política exterior comercial del país, en especial el trabajo del Ministerio de Comercio Exterior, por mantener “una clara línea de trabajo” que ha incidido en “el crecimiento y la diversificación de la oferta exportable del país”.
Transparencia.El informe también recordó la necesidad de mejorar el sistema de selección de funcionarios en el servicio exterior, “de manera que se actúe con total transparencia y la idoneidad de todo el personal acreditado en el extranjero”.
Días atrás, La Nación buscó el criterio del exministro de Relaciones Exteriores y actual jerarca de Ambiente, René Castro, cuya gestión en la Cancillería fue criticada por diversos sectores hasta que la presidenta Chinchilla lo sustituyó por el entonces embajador ante la OEA, Enrique Castillo.
Castro, quien se encontraba en en Japón, declinó responder las preguntas que se le enviaron por correo electrónico y alegó que tenía una agenda muy ocupada.
“Considero que los temas que usted consulta no deben ser respondidos a la ligera”, escribió.
“No comparto, por demás, las aseveraciones hechas. Para citar solo un ejemplo, durante mi gestión en Cancillería nuestro país fue electo miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU por abrumadora mayoría, donde desde entonces ejercemos un liderazgo claro y coherente con las mejores tradiciones costarricenses”. agregó el excanciller Castro en un correo electrónico.Colaboró la periodista Yanancy Noguera