En el laberinto de pasillos y zaguanes del Pentágono, hasta hace muy poco el general David Petraeus era conocido como “el rey guerrero”, alusión bíblica al legendario monarca David, distinguido por sus proezas en las batallas libradas para defender la integridad de su pueblo. En realidad, el aire de superioridad que proyectaba el eminente general de cuatro estrellas, además de su innegable prestancia, marcaban la distancia que el líder guerrero guardaba de sus colegas militares y los burócratas que conforman la Washington oficial.Leer más...