“Si me llega un padre de familia para preguntarme ‘¿mando o no mando a mi hijo a las clases (de educación sexual)?’, no me corresponde a mí decirle ‘no lo mande’ o ‘sí, mándelo’. Yo no soy el papá”.
Obispos hablan sobre su posición
Obispos hablan sobre su posición
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Así respondió ayer el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Óscar Fernández, a cuatro meses de que el Ministerio de Educación comience a aplicar sus programas de educación sexual que tanta polémica han causado.
“Quizá le diría que lea lo que se ha dicho y lo que ha determinado la sala IV. ‘Medítelo, piénselo, pídale al Señor que lo ilumine y tome la decisión’. Le corresponde al padre de familia tomar la decisión”,
Y que el padre de familia decida. Esa fue, en todo caso, la posibilidad que abrió la Sala Constitucional en agosto, cuando acogió un reclamo de religiosos y dejó al Ministerio de Educación Pública (MEP) con la duda de poder materializar la educación sexual en los colegios.
Ahora, después de varias pruebas, el MEP ve que casi todos los papás envían a sus hijos a recibir las clases. Y la Iglesia también lo ve.
Al menos así lo reconocieron ayer dos dirigentes religiosos en una conferencia de prensa en la que presentaron un libro que recoge sus criterios en ese y otros temas sensibles, con la intención de incidir en la población costarricense.
En el libro llamado Iglesia en diálogo intentan argumentar su oposición “innegociable” al reconocimiento legal de uniones homosexuales y a la fertilización in vitro (FIV), por considerar que atenta contra la vida humana.
Pese a la firmeza de las opiniones eclesiásticas en estos puntos, el ministro de Educación, Leonardo Garnier, enfrentado con la Iglesia por los programas de educación sexual, dijo ayer reconocer que los obispos han ido cediendo en su visión sobre este tema.
“La Conferencia Episcopal es más abierta que hace ocho años. Igual que la sociedad ha ido cambiando, la Iglesia lo ha ido haciendo poco a poco. Muchos sacerdotes ven la realidad de los jóvenes en las comunidades y estoy seguro de que aprobarían los programas si los leyeran”, declaró Garnier.
El obispo Fernández criticó el plan del MEP porque “le falta poner el amor como el centro de todo”.
Con él estuvo el tesorero de la Conferencia Episcopal, José Rafael Quirós, miembro del equipo de la Iglesia que negocia con el Gobierno un convenio al que se le ha llamado “Concordato”.
Consultado sobre el avance de estas negociaciones, Quirós rechazó dar detalles, pues adujo que el vocero de la Iglesia en este caso es el nuncio apostólico, “embajador” de la Santa Sede en el país.
Quirós sí dijo que hay un clima apto para dialogar con autoridades del gobierno de Laura Chinchilla, al que aplaudió por propiciar “una mayor libertad religiosa”. “Ha sido un cambio importante”, estimó.