Deseo utilizar este espacio para aclarar un artículo que se publicó el sábado 3 de noviembre de 2012 en la sección de Foro de LaNación: “Los colegios científicos y la verdad histórica”. Don Víctor Buján hace referencia al artículo de opinión que se publicó el viernes 26 de octubre bajo mi autoría: “Razones del éxito de los colegios científicos”.
Don Víctor, persona muy respetable para mí y a quien siempre le he reconocido su aporte en la creación de los colegios científicos, ha manifestado que yo he falseado la información que publiqué. Esto, porque me equivoqué al querer acortar el texto de información de los colegios científicos: “(...)los Colegios Científicos Costarricenses (CCC) surgen en 1989 por decreto ejecutivo del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MICYT) y el Ministerio de Educación Pública (MEP)”.
La información con que contaba dice a la letra: “Los Colegios Científicos inician labores el 12 de abril de 1989 bajo el decreto N.° 19059 del MEP que aparece en La Gaceta N.° 129 del 7 de julio de 1989. Surgen en nuestro ambiente como una novedosa alternativa para una educación de calidad. El Sistema de Colegios Científicos de Costa Rica obtienen fundamento legal con la Ley de Promoción del Desarrollo Científico Tecnológico, N.° 7169, artículos 56-61 y posteriormente en el Decreto Ejecutivo N.° 21731 de La Gaceta N.° 239 del 14 de diciembre de 1992”. El texto anterior corresponde a la introducción del Informe de investigación correspondiente al proyecto N.° 724-95-552, bajo el título Estudio psicogenético de un grupo de jóvenes integrantes del Colegio Científico, en que participé con la Dra. Aída Mainieri y el Lic. Eduardo Minero, de grata memoria, en el Instituto de Investigación en Educación de la Universidad de Costa Rica, el cual finalizamos en el año 1997. También en el año 2000 se publicó un artículo titulado Los Colegios Científicos Costarricenses en Costa Rica. Artículo compartido con las dos personas mencionadas anteriormente en el libro Política social y educación en Costa Rica, coordinado por la Dra. Alicia Gurdián y apoyado por la Unicef. En este artículo se detalló aún más el inicio de los colegios científicos.
El objetivo que perseguía en el artículo de opinión se centraba en dar a conocer por qué los estudiantes de los colegios científicos tienen éxito y logran llegar a la meta en sus estudios de secundaria. En ningún momento quería dar a conocer quiénes son los “padres de ese proyecto”. Al mencionar la fecha de creación de estas instituciones esperaba, únicamente, que los lectores notaran que son instituciones públicas jóvenes y que sus estudiantes han logrado muchas metas en muy corto tiempo.
Y para ello quiero compartir el comentario publicado en las redes sociales por Julia Prado Cubero, quien fuera orientadora del Colegio Científico Costarricense, sede San Pedro, en parte del periodo en que fui profesora de esa institución: “En definitiva (...) quienes hacen grande el sistema de colegios científicos son, por un lado, las y los estudiantes que buscan mejores oportunidades; y por el otro, las profesoras y profesores que comprometen no solo su conocimiento, sino su humanidad”. Por la función que Julia cumplió en esta institución, creo que es una fuente muy confiable para dar a conocer el esfuerzo de los estudiantes y las metas que persiguen.
Les pido disculpas a don Víctor y sus compañeros por mi error de redacción, nunca con deseos de “falsear” la información.
He de suponer, por lo que conozco a don Víctor, que él también se equivocó al escribir “Es fácil comprobar que los CCC fueron creados por el decreto N.° 1059 cuyo artículo 25 dice (')”, ya que el decreto de creación de los CCC es el N° 19059, lo cual cualquier persona lo puede constatar al escribir ese número de decreto en un buscador electrónico. Y, además, se puede constatar, igualmente, que el decreto 1059 corresponde a la “Ley de vagos promulgada en el año 1864”.
Reitero lo que escribí en el artículo anterior: “Costa Rica se merece tener a los CCC como parte de su sistema educativo y se debe seguir apoyando a estas instituciones que nos ofrecen, a corto plazo, un profesional de alta calidad y un ser humano íntegro que ama a su país”.
Quienes ofrecieron esta oportunidad a nuestros estudiantes se deben sentir muy satisfechos de los logros alcanzados por tantos jóvenes costarricenses.