Cartago. No es una buena idea tocarle el orgullo a un equipo en el que las adversidades son más grandes fuera de la cancha y la mística es el que lo conduce.
Cartaginés, al igual que muchos otros en el campeonato, fue víctima de ello, pues con el tanto marcado al 21' por Iván Pailós lo que hizo fue pellizcar ese coraje del que los florenses saben mucho.
Y es que a los rojiamarillos ya no les importa si les pagan o no, pues para ellos salir a la cancha es la única diversión, y, cuando se trata de su diversión, perder no les gusta.
En la primera parte el celo dominó los 20 minutos de arranque, ya que a cuatro fechas de que se acabe la segunda vuelta hay mucho en juego y los clubes lo saben.
Aquella timidez acabó con el remate de José Sánchez, al que el portero local, Luis Torres, hizo vista.
El dardo de Sánchez despertó al Cartaginés, que comenzó a tocar en mediacancha con el mexicano Erick Ponce y Rándall Alvarado, ambos de buena pinta y toque.
De piernas de Ponce surgió la primera anotación, cuando Esteban Granados lo barrió en el área.
El penal lo cobró el uruguayo Pailós fuerte y arriba, alimentando la furia de Daniel Cambronero, a quien Cristian Montero le reclamó airadamente en la jugada previa y casi se van a los golpes.
Conseguido el tanto, los paperos quisieron enfriar el juego, mas este Herediano solo sabe de morir peleando, y así encaminó la juego.
Al 33' Yendrick Ruiz logró el empate al marcar de cabeza un centro de Sánchez, y a falta de uno para el intermedio otra vez el 7 rojiamarillo marcó, esta vez después de lucirse entre Aguilar y Gómez.
Tres de Ruiz. Encendido y ansioso por retomar el buen nivel del comienzo del campeonato, Ruiz consiguió su primer triplete del torneo al 50'. Recibió pase de Sánchez, midió la salida de Torres y lo bañó.
Conforme la niebla caía y el segundero amenazaba al Cartaginés, que acumula nueve juegos sin ganar, el técnico Rolando Villalobos metió a Valverde y Lezcano para dar más fuerza a la zona de ataque.
Claudio Jara respondió con País y Ramírez, clavados como cuñas en la zaga brumosa, a veces expedita, a veces llena de inseguridades.
A falta de cinco, Valverde hizo el descuento, mas no fue suficiente, el orgullo Herediano hizo el resto.