Conversación a través del tiempo

Fernando Chaves Espinach

Grandes y jóvenes del arte costarricense pone a conversar a 30 creadores que marcan un momento en la historia del arte local.

Primer disparo del boom

Juan Ramón Rojas jrrojasp@yahoo.com

06:08 a.m.- 28/10/2012 En 1962, una novela latinoamericana ganó el premio Biblioteca Breve de España. Publicada en 1963, recibió, un año después, el Premio de la Crítica, también de España. El autor era poco conocido en su país, el Perú, y casi nada en el exterior. Solamente había publicado una colección de cuentos, Los jefes (1959), que había recibido el galardón español Leopoldo Alas. La obra, La ciudad y los perros, tuvo un rápido reconocimiento internacional: fue traducida a más de una docena de idiomas en los meses siguientes.Leer más...

A media voz

Orlando Núñez Pérez

28/10/2012 El conocido periodista y diplomático José María Penabad acaba de poner en circulación una interesante novela que recoge gran parte de sus experiencias durante ocho años en Cuba. Allí se desempeñó como cónsul y más tarde como embajador de Costa Rica en La Habana.Leer más...

Autobiografía coral de El Farolito

Víctor Hurtado Oviedo vhurtado@nacion.com

28/10/2012 Durante veinte años, el Centro Cultural de España (CCE) se ha cubierto de voces; ahora, ellas habitan también en un libro coral, y docenas de costarricenses cuentan cómo su interés por el arte y la cultura creció a la luz de El Farolito.Leer más...

Memoria y bronce para el Erizo

Rafael Méndez Alfaro ramendez@uned.ac.cr

28/10/2012 “Por fin, he allí que llega el día en que la estatua se muestre al sol de Dios y á donde la vista del pueblo costarricense, que va á ver la glorificación y apoteosis del ‘gallego’, del pobre hijo de Alajuela, cuyo nombre es hoy símbolo heroico en los anales de la nación”. Estas palabras forman parte de un extenso relato cuyo título es “Fiesta de la Patria”, escrito por el poeta nicaraguense Rubén Darío, con 24 años, y publicado en tres entregas (del 22 al 25 de setiembre de 1891) en La Prensa Libre.Leer más...

Los redondos mundos de Leda Astorga

Víctor Hurtado Oviedo vhurtado@nacion.com

28/10/2012 Cuando Leda Astorga comienza una escultura, se dedica a redondear ideas. Sus personajes –plenos, curvos, orbitables– son las esferas de sus intereses. ¿Parodian sus obras las pinturas y las esculturas del colombiano Fernando Botero? La artista responde: “No. Conocí la obra de Fernando Botero después de haber iniciado mi trabajo escultórico. Mi padre tenía gran cantidad de libros de arte, y, desde niña, mi pintor favorito fue Rubens: me encantan sus atmósferas bucólicas y sus personajes robustos, llenos de movimiento, sensualidad y vida. Ahora, con el acceso a Internet, descubro gran cantidad de artistas conectados con formas similares.Leer más...

Avida Dollars y compañía

Joaquín R. del Paso

28/10/2012 Con este ingenioso anagrama: “Avida Dollars”, André Breton, fundador del surrealismo, decidió trastocar el nombre de Salvador Dalí de manera irónica y despectiva. Dalí se había adelantado a una tendencia que cobraría fuerza a partir de la década de los 60 y que llegaría a su cúspide en los 80 y los 90. Esta tendencia es la del “artista-hombre-de negocios” y cuyo programa más fuerte e interesante es la creación de un personaje antes que una obra.Leer más...

Ronda de vidas cruzadas

Jurgen Ureña jurgenurena@yahoo.com

28/10/2012 Afirman los historiadores que la multiplicación del punto de vista y la fragmentación del relato cinematográfico surgieron con Ciudadano Kane (1941). Como ocurre a menudo con el cine de Welles, todo esto fue cierto hasta que el propio cineasta afirmó lo contrario y sólo fue comprendido algunas décadas después, cuando el concepto de modernidad era casi una antiguedad. Con Ciudadano Kane, el cine comenzó a ser moderno antes de tiempo. Todavía sería necesario alcanzar el ecuador del siglo para que un grupo de películas anunciara la llegada de un cine reacio a la estructura convencional y entusiasmado con los giros y los saltos en el relato.Leer más...

Otras disquisiciones

Insanabile scribendis cacohethes

Víctor Hurtado Oviedo, editor vhurtado@nacion.com

Como en todas las personas, en los maniáticos, el cerebro es un manojo de nervios. La manía es una forma de la amnesia por la que alguien se olvida de todo, menos de una sola cosa: la manía, la obsesión, o la “idea fija”, como decimos en francés hablando en español. Ver más...