Sobre el golfo de México, dos científicos costarricenses experimentaron ayer el sentimiento de flotar en la llamada ingravidez.
A bordo de un avión modificado, tipo Boeing 727, Sergio Cortés y Marco Gómez despegaron de la base aérea de Ellington Field, cerca del Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston y se elevaron varias veces hasta los 9.000 metros.
Luego, cayeron abruptamente hasta los 6.000 metros de altura, realizando maniobras aéreas que les permitieron experimentar la microgravedad en 40 secuencias de 25 segundos cada una.
Cortés y Gómez portaron la bandera tricolor en su traje, pues ambos trabajan en Ad Astra Rocket, empresa fundada por el físico costarricense Franklin Chang, cuyo objetivo principal es la construcción de un motor de plasma que sirva, entre otras cosas, para remolcar satélites en el espacio o para viajar al planeta Marte.
Cortés es ingeniero electromecánico graduado de la Universidad Internacional de las Américas (UIA). Él nació en Bogotá, Colombia, pero está nacionalizado costarricense. Trabaja en Ad Astra desde el inicio de la subsidiaria en Liberia, en julio del 2006.
Por su parte, Gómez es un josefino graduado como ingeniero aeroespacial de la Universidad de Georgia, Estados Unidos. Trabaja en Ad Astra desde el 2011.
Según un comunicado oficial emitido ayer por la compañía, este vuelo es parte de un proyecto de cooperación entre la agencia espacial estadounidense NASA y la empresa Ad Astra con el cual se pretende poner a prueba la tecnología espacial que ambos desarrollan.
Ayer, los costarricenses se dedicaron a realizar un experimento de transferencia de calor en condiciones de microgravedad.
Ese ejercicio pretende evaluar parte del diseño del sistema de enfriamiento del motor de plasma llamado VASIMR.
Recordemos que en esta tecnología es vital para garantizar que ninguno de los componentes del motor se vean afectados por la altísima temperatura del plasma.
Reacciones.“Nos sentimos muy orgullosos de todo el equipo de Ad Astra y, en especial, de Sergio y Marco que se han desempeñado brillantemente en los preparativos para esta misión. Ellos representan un orgullo para Costa Rica”, manifestó ayer Franklin Chang en un comunicado oficial de prensa.
Los científicos también se mostraron muy entusiasmados. “Los experimentos en microgravedad representan la dualidad del científico; no solo formulando teorías en el laboratorio, sino que también comprobándolas en ambientes extremos”, declaró Gómez.
“Esta experiencia es algo que había anhelado desde hace muchos años y espero que anime a muchos jóvenes para que empiecen a soñar en grande y se den cuenta de que no es imposible, solo tienen que intentarlo”, concluyó Cortés.
Esta es la segunda vez que costarricenses del equipo de la empresa de Chang participan en estos vuelos. El año pasado, lo hicieron los ingenieros Jorge Oguilve y Juan Ignacio del Valle.
Se planean tres vuelos más esta semana con participación de cinco científicos de Ad Astra, entre ellos, los dos ticos.