No hay duda de que La invención de Hugo Cabret –la primera cinta de corte familiar de Scorsese–, le ha traído grandes conquistas al cineasta: la segunda nominación a un Óscar como mejor director y el Globo de Oro en la misma rama, es solo muestra de ello.
A sus 69 años de edad, Scorsese esperó tan solo cinco años para volver a tener ese privilegio, que conquistó en el 2007 con Los infiltrados (The Departed, 2006). Lo que nunca se imaginó el director es que volvería a embelesar a la Academia, experimentando con una inesperada fantasía.
Tan encantado quedó Scorsese con el resultado digital de la cinta, y las posibilidades técnicas utilizadas, que se atrevió a decir lo siguiente: “Si por mí fuera, todas mis futuras películas las filmaría en 3D”.
Así que más que una nominación al Óscar, la nueva película de Scorsese parece haber lanzado al cineasta a una nueva dimensión cinematográfica. Ese es un regalo que, posiblemente, no solo lo hará crecer como cineasta, sino que regalará a la audiencia una forma distinta de disfrutar su talento.
Curiosidades. Para aquellos que coleccionan estadísticas, La invención de Hugo Cabret es la primera película de Scorsese que no es protagonizada por Leonardo DiCaprio, tras doce años de colaboraciones.
Para quienes gustan de los detalles fílmicos en segundo plano, la cadena TNT informó de que personajes como Winston Churchill, Django Reinhardt, Salvador Dalí y James Joyce aparecen como pasajeros del tren en algunas secuencias del filme.
Incluso, en un disimulado cameo, el mismo Scorsese aparece como fotógrafo durante las secuencias en las que se muestran los tiempos de juventud de Georges Méliès.
Además, afirma el mismo Scorsese, la estación de tren que aparece en la película es la de Montparnasse en París. En ella, efectivamente, Méliès sobrevivió como fabricante de juguetes, después de los efectos de la Primera Guerra Mundial.