En La invención de Hugo Cabret (Hugo, 2011) –filme que posee 11 nominaciones al premio Óscar–, Martin Scorsese juega a ser niño, se fascina con la aventura y rompe con excelencia sus propios paradigmas.
A muchos les tomó por sorpresa la nueva película de Scorsese, porque es una completa fantasía, es de corte familiar y sí, está hecha en tercera dimensión. El cineasta de thrillers policíacos como Los infiltrados o de la cinta de suspenso Shutter Island, no le temió al cambio y voló libre con la ingeniosa mente de Hugo Cabret, el intrépido huérfano de su creación.
“La cinta es distinta a cualquier otra película que haya hecho nunca Martin Scorsese y, posiblemente, la más cercana a su corazón: un cine épico y, en muchos sentidos, un espejo de su propia vida”, describió, emocionado, el crítico Roger Ebert, del Chicago Sun-Times.
Una clara favorita para alzar la estatuilla dorada es La invención de Hugo Cabret, película que se estrenará este viernes en los principales cines del país. Extraordinarios escenarios dibujados en pantalla, y hasta la nostálgica magia del cine mudo –al igual que El artista–, se mezclan con delirio para intentar seducirlo en las butacas.
La nueva propuesta de Scorsese cuenta la historia de un astuto niño, Hugo (Asa Butterfield), cuya búsqueda para descubrir un secreto que le habría dejado su padre “lo transforma a él y a todos los que están a su alrededor”, dice la sinopsis oficial de la película.
Ambientada en París de los años 30, Hugo vive escondido en una estación de tren, y se ocupa de arreglar relojes del lugar. Haciendo uso de sus habilidades, el chico intentará reparar un robot estropeado –llamado Autómata en la cinta–, convencido de que esa máquina tiene un valioso mensaje de su padre.
“Un día conoce a Isabelle (Chloë Moretz), una chica que tiene la llave que podría resolver el misterio del robot...”, agrega el argumento.
La historia, basada en la obra homónima del escritor estadounidense Brian Selzknick, inspiró por completo a Martin Scorsese, le tocó su niño interior y lo llevó a la acción fílmica.
“En particular, me atrajo la vulnerabilidad del niño solitario. El hecho de que Hugo vive solo dentro de las paredes de esa máquina enorme, que es la estación de trenes, y que trata de establecer esa especial conexión con su padre”, dijo Scorsese, en la notas de producción del filme.
“Me dieron el libro hace cuatro años y, al leerlo, hubo una conexión inmediata con la historia del niño, su soledad, su asociación con el cine, con las máquinas y la creatividad”, agregó el cineasta.
Secreto. En su fantasía e insistencia, el personaje de Hugo no imaginará lo que el Autómata finalmente le revelará.
En resumen, una figura de la cinematografía mundial, Georges Méliès –autor de la cinta francesa Viaje a la Luna (1902)– aparecerá en la trama para dar acople al argumento, un aire nostálgico a las imágenes y una estética deslumbrante de un soñado París.
Los destinos de Hugo y Méliès se juntarán misteriosamente, dando la mágica sensación de un viaje emocional intenso, en el que la infantil insistencia de uno llena de ilusión y esperanza al otro.
Mezclando el pasado con el presente, Scorsese logra construir una atmósfera que busca sensibilizar a la audiencia, y que ofrece internarse en la dinámica fantástica del libro. Todo eso lo logra el cineasta gracias a una trama envolvente, un compuesto de imágenes digitales en 3D, y una delicada producción que alcanzó los $170 millones.
“Como espectadores, no tenemos la ventaja de la literatura, mediante la cual conocemos los pensamientos y sentimientos de Hugo. Pero contamos con su extraordinario rostro y sus acciones. Pienso que ciertas imágenes, particularmente en 3D, cubren tanto territorio que el libro resuena en ellas”, dijo el productor del filme.
Reto y ventaja. Por las razones anteriores, no es casualidad que en los premios Óscar la cinta de Scorsese se encuentre nominada en las categorías de efectos especiales y mejor diseño de producción, ramas en las que no figura El artista, su principal contendiente en los Óscar con 10 postulaciones.
Sin embargo, a pesar de tener la mayoría de nominaciones, La invención de Hugo no tiene seguro el Óscar a mejor película, pues El artista la supera en ramas claves, tales como el de mejor actor principal (Jean Dujardin) y mejor actriz de reparto (Bérénice Bejo).
El reto entre ambas cintas está declarado, y todo se resolverá el próximo domingo cuando se realice la esperada gala del Óscar.