La presidenta Laura Chinchilla apoya la apertura de un debate regional sobre la posibilidad de despenalizar la producción y la venta de drogas en Centroamérica.
Declaraciones de la Presidenta
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Así reaccionó la mandataria anteayer, después de que el mandatario guatemalteco, Otto Pérez, lanzara la propuesta de liberar las drogas en la región en el marco de un encuentro con su par salvadoreño, Mauricio Funes.
Consultada en conferencia de prensa, Chinchilla primero recordó que en Costa Rica no está prohibido el consumo de drogas y, después, agregó: “Lo que habrá que definir es si se quiere además abrir el debate en Centroamérica, pero eso está por definirse, sobre despenalización en materia de comercialización, producción y distribución de drogas”.
“Esa es una discusión que no es nueva, se ha venido planteando en distintos foros, de manera que no veo yo por qué en Centroamérica no se pueda plantear también el debate, pero claro que es un debate que implica un abordaje serio, muy riguroso, a efectos de no verlo simplemente como una medida paliativa y simplista porque no lo es”, continuó la gobernante.
A la hora de lanzar el tema a la discusión regional, el mandatario guatemalteco argumentó que la despenalización se debe discutir como un mecanismo para reducir el crimen organizado, según reportó la agencia de noticias AP.
En criterio de Pérez, mientras el consumo de estupefacientes no desaparezca, continuará el problema del crimen alrededor de este, por lo cual propuso que se discuta el tema entre los Gobiernos de Centroamérica, Estados Unidos, México y Colombia
Estados Unidos reaccionó molesto con el alegato de que las drogas representan una gran amenaza para la salud pública, reportó AFP.
En Costa Rica, de acuerdo con datos de la Sección de Estadística del Poder Judicial, el 30% de los homicidios está relacionado con problemas de drogas, presunción de sicariato y venganzas asociadas al narcotráfico.
Durante el 2010, por esas causas fallecieron 157 personas de un total de 527.
Cuidadosa y en grupo. Chinchilla sostuvo que el debate es necesario, pero advirtió que este debe tener un alcance regional. No es recomendable que un país tome esa decisión aisladamente, advirtió.
“Es un debate que se impone pero hay que asumirlo con mucha rigurosidad”, dijo la mandataria.
De acuerdo con Chinchilla, se debe discutir, por ejemplo, si se despenalizarían tanto las drogas suaves como las duras. También, se debe evaluar cuál sería el efecto de dejar en las manos de las bandas criminales solo las drogas más fuertes, continuó la presidenta, al tiempo que pidió evaluar la experiencia de otros países. Igualmente, cuál será la implicación de la medida en la salud pública.
“¿Estamos preparados?”, se cuestionó.